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Gafas con IA: un puente hacia la autonomía para personas con discapacidad visual


Por Josiane N'tchoreret-Mbiamany .Publicado el 2026/05/10 07:29
Gafas con IA: un puente hacia la autonomía para personas con discapacidad visual
Mayo. 10, 2026
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Para Andrew Tutty, conducir por carretera abierta era sinónimo de libertad: poder subir a un coche, girar la llave y desplazarse a cualquier lugar en cualquier momento. Todo cambió cuando perdió la visión en la edad adulta y, con ella, su licencia de conducir.

La pérdida de esa independencia fue inmediata, afirma Tutty, residente en Kitchener, Ontario. Tareas cotidianas como cocinar se volvieron complejas; algo tan simple como programar una tostadora digital o identificar el contenido de una caja de pasta pasó a representar un desafío. Sin embargo, Tutty ha recuperado parte de esa autonomía gracias a unas gafas impulsadas por inteligencia artificial (IA).

Una herramienta de accesibilidad inesperada

Aunque empresas tecnológicas como Meta, Google o Snap no diseñaron originalmente estas gafas como dispositivos de asistencia, su uso se ha extendido rápidamente entre personas con discapacidad visual.

En su cocina, Tutty sostiene una caja de pasta y pregunta a sus gafas Meta Ray-Ban qué tiene en las manos. Una voz responde con precisión: “lasaña”. El dispositivo, conectado a su teléfono inteligente, responde a comandos de voz y le permite identificar objetos, describir su entorno e incluso conectarse con voluntarios humanos a través de aplicaciones como Be My Eyes.

Accesibilidad económica frente a soluciones especializadas

Una de las principales ventajas de esta tecnología es su coste relativamente accesible. Mientras que dispositivos especializados como el OrCam MyEye pueden costar miles de dólares, las gafas de Meta se sitúan entre los 369 y 539 dólares canadienses.

Emilee Schevers, residente en Hamilton y con ceguera legal, las utiliza para comprobar el estado de los semáforos: “Puedo preguntar si el paso peatonal está en verde y me responde sí o no. Al mismo tiempo, escucho el tráfico, así que obtengo ambas señales”. Schevers subraya que la tecnología no sustituye sus herramientas tradicionales, como el bastón, sino que las complementa y refuerza su confianza.

El precio de la independencia: privacidad y datos

No obstante, esta autonomía tiene un coste oculto. Peter Lewis, profesor de la Universidad Tecnológica de Ontario y experto en inteligencia artificial confiable, advierte que estos dispositivos también observan al usuario.

Las gafas procesan continuamente lo que captan sus cámaras y pueden enviar esos datos a grandes corporaciones. Lewis sostiene que los usuarios no deberían verse obligados a sacrificar su privacidad para poder vivir de forma independiente. Estos dispositivos pueden registrar todo lo que aparece en el campo visual: rostros, conversaciones privadas e incluso espacios interiores de hogares o lugares de trabajo.

“En esencia, llevas una cámara en la cabeza apuntando al mundo todo el tiempo y transmitiendo información a una gran empresa de datos”, señala Lewis, quien advierte que esta información puede utilizarse para entrenar modelos de inteligencia artificial o para publicidad segmentada.

La importancia de la tecnología analógica

A pesar de los avances, la IA no es infalible. Tutty no confía completamente en las gafas para detectar escalones o cruzar calles con seguridad; por ello, sigue utilizando su bastón y el apoyo de su círculo cercano.

Lewis destaca la importancia de lo que denomina “tecnología analógica”: herramientas simples y fiables como el bastón blanco, que no implican recolección de datos ni errores algorítmicos. “Las tecnologías de IA no son perfectas. Es fundamental entender que estos sistemas pueden fallar, y de hecho fallan”, afirma.

Hacia un diseño centrado en el usuario

Para los expertos, el dilema no debería reducirse a elegir entre privacidad e independencia. Lewis argumenta que muchos de estos riesgos responden a decisiones de diseño que favorecen a las grandes tecnológicas. “Deberíamos ser capaces de diseñar herramientas que respeten la privacidad de las personas sin compromisos”, concluye.

El objetivo ideal, añade, es una tecnología que se integre de forma invisible en la vida cotidiana, facilitando la autonomía sin interferir en ella ni requerir concesiones significativas.

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