8 rasgos que descubrí al trabajar con clientes influyentes en Nueva York
Por Marilisa Barbieri .Publicado el
2026/05/06 14:06
Mayo. 06, 2026
En el ámbito financiero, un individuo de alto patrimonio neto (HNWI, por sus siglas en inglés) se define como aquel que posee aproximadamente un millón de dólares en activos líquidos invertibles. Según el Informe sobre la Riqueza Mundial 2021, América del Norte superó a la región de Asia-Pacífico en 2020, tanto en número de individuos como en volumen de riqueza acumulada. Nueva York continúa siendo la ciudad con mayor concentración de millonarios del mundo.
Con más de una década de experiencia en la industria del diseño de lujo, he establecido relaciones con clientes acaudalados en toda América del Norte. A lo largo de este tiempo, he identificado ocho rasgos clave que comparten.
1. Se rodean de excelencia
He observado que se rodean de personas que los impulsan y apoyan. Construyen redes sólidas que favorecen su crecimiento, priorizando la interacción con individuos motivados y con objetivos afines. Como suele decirse, el entorno influye decisivamente en el futuro de una persona.
2. Separan la emoción de los negocios
Durante las negociaciones, mantienen un enfoque deliberadamente objetivo. Son conscientes de sus emociones y de cómo pueden influir en la percepción externa. Si no se sienten cómodos, prefieren posponer la decisión o delegar la negociación en un tercero. Esta capacidad de separar la dimensión emocional de la profesional resulta clave para tomar decisiones racionales.
3. Gestionan el tiempo con precisión
Para quienes pertenecen al 1 %, el tiempo es un recurso escaso y valioso. Evitan invertirlo en actividades que no generen valor. Lo consideran un lujo en sí mismo, lo que los lleva a ser altamente selectivos respecto a cómo y con quién lo emplean. La gestión eficiente del tiempo es un pilar esencial de su éxito.
4. Transforman el miedo en oportunidad
Destaca su forma de afrontar la incertidumbre en nuevos proyectos. Han desarrollado la capacidad de gestionar el estrés y la imprevisibilidad. Interpretan el miedo como una oportunidad de crecimiento: o logran el objetivo o adquieren aprendizaje. Esta mentalidad les permite avanzar donde otros dudan.
5. Cumplen sus compromisos
Para este grupo, la reputación es un activo fundamental. Actúan con coherencia e integridad, cumpliendo lo que prometen. La confianza se construye sobre un principio claro: prometer con prudencia y superar las expectativas en la ejecución.
6. Asumen su responsabilidad personal
Entienden que el cuidado personal y la gestión de su vida dependen, en última instancia, de ellos mismos. Aunque muestran empatía hacia los demás, reconocen los límites de su intervención en problemas ajenos. No se trata de egoísmo, sino de responsabilidad individual, lo que les permite desarrollar fortaleza emocional.
7. Integran el fracaso como parte del proceso
Aceptan tanto el éxito como el fracaso como elementos inherentes al desarrollo personal y profesional. Consideran el error una fuente de aprendizaje, no un indicador de su valor. Esta perspectiva fortalece su resiliencia y capacidad de adaptación.
8. Valoran el aprendizaje continuo
Quienes forman parte del 1 % conciben la educación como un proceso permanente. Aprender no es una obligación, sino una decisión estratégica. Más allá de los títulos académicos, priorizan la autoformación y el desarrollo constante de habilidades.
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