Una dosis experimental de psilocibina provoca una mejoría temporal en una paciente con Alzheimer
Por Victor Tangermann .Publicado el
2026/06/20 08:21
Julio. 20, 2026
Un reciente caso clínico ha generado un intenso debate en la comunidad científica tras la publicación de un informe que describe la administración de una dosis excepcionalmente alta de hongos alucinógenos a una mujer de edad avanzada con enfermedad de Alzheimer en fase avanzada. Según los investigadores, la intervención estuvo seguida de una aparente mejoría en varias de sus capacidades cognitivas y funcionales, aunque expertos han cuestionado tanto la solidez científica del estudio como sus implicaciones éticas.
El informe, publicado por un pequeño grupo de investigadores brasileños en la revista Frontiers, surge en un contexto de creciente interés por el potencial terapéutico de la psilocibina —el principal compuesto psicoactivo de los hongos alucinógenos— para tratar trastornos como la depresión y la ansiedad, así como por sus posibles efectos sobre enfermedades neurodegenerativas.
Una mejoría inesperada
La paciente, de alrededor de 80 años y diagnosticada con Alzheimer grave desde hacía una década, recibió por vía oral una dosis de cinco gramos de hongos alucinógenos, una cantidad considerada extremadamente elevada incluso dentro de los estudios psicodélicos.
De acuerdo con los autores, durante los días y semanas posteriores se observaron cambios llamativos. La mujer pasó de un estado de profundo letargo y comunicación muy limitada a mostrar una mayor interacción con su entorno, una mejora de la movilidad, una recuperación de la continencia urinaria y una respuesta emocional más activa. Los investigadores también señalaron indicios de una mejor recuperación de recuerdos vinculados al contexto cotidiano.
Sin embargo, la experiencia estuvo acompañada de efectos físicos intensos. Tras la administración de la sustancia, la paciente permaneció varias horas con abundante sudoración y en un estado semejante al sueño profundo. Pese a ello, un mes después recibió una segunda dosis de tres gramos debido a la persistencia de algunas de las mejoras observadas.
Dudas metodológicas y cuestionamientos éticos
Respecto al consentimiento informado, el psiquiatra Marcos Lago, uno de los autores del estudio, explicó que el avanzado deterioro cognitivo de la paciente le impedía otorgarlo por sí misma, por lo que la autorización fue concedida por su representante legal y principal cuidador.
Aunque algunos medios presentaron el caso como un posible avance en la lucha contra el Alzheimer, numerosos especialistas han advertido que los resultados no permiten concluir que la psilocibina revierta la enfermedad ni que constituya un tratamiento eficaz.
Las principales críticas se centran en las limitaciones metodológicas del trabajo. Se trata de un único caso clínico, sin grupo de control, sin confirmación diagnóstica mediante biomarcadores y basado en gran medida en observaciones de familiares y cuidadores, factores que dificultan establecer una relación causal entre la sustancia y las mejoras descritas.
Otro aspecto que ha despertado interrogantes es la afiliación institucional de algunos autores. El informe vincula a Lago con la Associação Cruz de Ankh, una organización filosófica y religiosa de São Paulo que ha difundido en redes sociales contenidos que relacionan la psilocibina con conceptos espirituales y mitológicos, un contexto que algunos críticos consideran problemático desde el punto de vista científico.
Ante las objeciones, el propio Lago subrayó que las mejoras observadas fueron temporales y que el estudio no propone la psilocibina como tratamiento clínico para el Alzheimer. Según el investigador, el principal valor del informe radica en generar una hipótesis que pueda ser evaluada mediante ensayos clínicos rigurosos, con el fin de determinar si la sustancia puede influir de manera transitoria en la comunicación, la conducta y el funcionamiento diario de pacientes con enfermedades neurodegenerativas avanzadas.
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