Un nuevo estudio cuestiona que el cerebro humano genere la conciencia
Por Joe Wilkins .Publicado el
2026/08/22 16:33
Agosto. 22, 2026
Desde que los neurocientíficos comenzaron a estudiar la mente humana en busca de las causas de la conciencia, han partido de una premisa fundamental: que la conciencia es una función del cerebro. A primera vista, esto parece lógico. Somos conscientes, mientras que las rocas, la tierra y otras formas de materia inerte no parecen poseer conciencia.
Sin embargo, un investigador pone ahora en tela de juicio esta premisa. Durante un simposio de neurociencia celebrado en Portugal, el neurocientífico Christof Koch, del Allen Institute, planteó una hipótesis audaz: la conciencia podría ser en realidad una propiedad fundamental del universo y no un producto de la materia gris.
En un nuevo ensayo, hasta ahora inédito y al que ha tenido acceso ScienceAlert, Koch sostiene, en esencia, que los científicos podrían estar buscando la causa de la conciencia en el lugar equivocado.
«Nada en la ciencia explica cómo tres libras de materia, un mueble más del universo, sujeto a las mismas leyes de la naturaleza, pueden amar, odiar, soñar, imaginar, temer o albergar esperanzas sobre su futuro», escribe Koch.
Para abordar esta cuestión, Koch sostiene que quizá tengamos que dejar atrás siglos de concepciones filosóficas y científicas y regresar al idealismo fundamental. Desde esta perspectiva, la conciencia no sería el producto de un proceso físico en el cerebro, sino una característica fundamental de la realidad.
Sin embargo, demostrar esta hipótesis podría ser mucho más difícil de lo que parece a primera vista.
El neurocientífico ha publicado numerosos trabajos sobre este tema, cuyos orígenes se remontan a 2016. El punto de partida fue una experiencia decisiva que vivió hace algunos años en una playa. Según contó Koch a ScienceAlert, durante aquella experiencia la «frontera entre él y el mundo» comenzó a desvanecerse, hasta quedar únicamente una sensación de atemporalidad. Koch describió aquella experiencia como «la más importante de su vida».
Aunque aquella experiencia en la playa pudo haber inspirado sus trabajos sobre la conciencia, Koch evita presentarla como una prueba empírica. En cambio, explica que amplió su «visión de la mente en sí misma». Al mismo tiempo, insta a los investigadores a replantearse sus supuestos fundamentales sobre la conciencia en su conjunto.
«La tarea más importante para el futuro», escribe Koch, «consiste en traducir estos conocimientos en hipótesis que puedan someterse a pruebas empíricas».
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