La NASA detecta posibles biofirmas en Marte: un hallazgo prometedor bajo escrutinio científico
Por Victor Tangermann .Publicado el
2026/05/04 07:46
Mayo. 04, 2026
La NASA ha informado de la detección de posibles biofirmas en muestras recolectadas por su rover Perseverance en la superficie de Marte, un hallazgo que podría aportar nuevas pistas sobre la habitabilidad pasada del planeta.
Las muestras, extraídas de una roca apodada Cheyava Falls, contienen estructuras y combinaciones químicas que sugieren un posible origen biológico. No obstante, los investigadores subrayan que se requieren análisis adicionales antes de poder establecer conclusiones definitivas sobre la existencia de vida en el pasado marciano.
“La identificación de una potencial biofirma en Marte representa un avance significativo en nuestra comprensión del planeta”, señaló el administrador interino de la NASA, Sean Duffy, quien matizó que se trata de “lo más cerca que hemos estado de detectar indicios de vida”.
Un entorno antiguo propicio para la vida
El rover identificó la roca en julio de 2024 mientras exploraba la formación Bright Angel, un afloramiento situado en el borde de un antiguo valle fluvial que, según los científicos, fue esculpido por corrientes de agua hace miles de millones de años. Este entorno sugiere la existencia de condiciones potencialmente habitables en el pasado remoto del planeta.
Los instrumentos a bordo de Perseverance detectaron capas ricas en arcillas y sedimentos finos, materiales conocidos por su capacidad para preservar biofirmas microbianas en la Tierra. Asimismo, se identificaron compuestos químicos que podrían haber constituido fuentes de energía para posibles metabolismos microbianos.
“La combinación de compuestos químicos observada en la formación Bright Angel podría haber sustentado procesos metabólicos microbianos”, explicó Joel Hurowitz, coautor de un estudio publicado en la revista Nature.
Las enigmáticas “manchas de leopardo”
Uno de los aspectos más intrigantes del hallazgo es la presencia de patrones irregulares de color en la roca, apodados “manchas de leopardo”. Estas estructuras podrían haberse formado como resultado de reacciones químicas vinculadas a la actividad microbiana en el pasado, al metabolizar compuestos como el carbono orgánico, el azufre y el fósforo.
Algunas de estas formaciones contienen minerales como la greigita —un sulfuro de hierro— y la vivianita —un fosfato de hierro hidratado—, ambos asociados en la Tierra con procesos biogénicos o ambientes ricos en materia orgánica en descomposición.
“Estas reacciones parecen haber ocurrido poco después de la deposición de los sedimentos en el fondo de un antiguo lago”, indicó Hurowitz. “En la Tierra, procesos de este tipo suelen estar mediados por la actividad microbiana, aunque no constituyen una prueba definitiva por sí solos”.
Entre la hipótesis biológica y las explicaciones abióticas
A pesar del carácter prometedor de los resultados, los científicos insisten en la necesidad de cautela. Las señales observadas podrían explicarse también mediante procesos puramente geoquímicos sin intervención biológica.
“El hecho de identificar firmas químicas sugestivas no implica automáticamente la presencia de una biofirma”, advirtió Hurowitz. “Es fundamental evaluar todas las interpretaciones posibles antes de extraer conclusiones”.
En esta línea, Katie Morgan, científica del proyecto en el Laboratorio de Propulsión a Chorro, subrayó que las afirmaciones sobre vida extraterrestre requieren un nivel de evidencia excepcionalmente alto. “Las explicaciones abióticas no pueden descartarse de forma concluyente con los datos actuales”, afirmó.
Un avance clave, aún no definitivo
El hallazgo representa un paso importante en la investigación astrobiológica, aunque lejos de constituir una prueba concluyente de vida en Marte. La relativa juventud de la roca analizada, en comparación con otras muestras marcianas, sugiere que las condiciones habitables podrían haber persistido durante más tiempo del estimado previamente.
Los científicos esperan que futuras misiones, así como el eventual retorno de muestras a la Tierra, permitan realizar análisis más detallados que ayuden a resolver esta cuestión fundamental.
Por ahora, la posibilidad de que microorganismos hayan habitado alguna vez el Planeta Rojo sigue abierta, suspendida entre evidencias sugerentes y la exigencia rigurosa del método científico.
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