Los semiconductores, el nuevo petróleo : un cambio de paradigma para los negocios
Por Geoff Colvin .Publicado el
2026/05/06 04:42
Mayo. 06, 2026
El producto más importante del siglo XX —como demostró Daniel Yergin en su libro ganador del Premio Pulitzer The Prize— fue el petróleo. Desde los primeros años de ese siglo, escribió, «el petróleo ha significado dominio». Quienes lo poseían o podían acceder a él dominaban el mundo. Hoy resulta cada vez más evidente que el gran premio del siglo XXI es el semiconductor. Así como el petróleo influyó en los acontecimientos decisivos del siglo pasado, los chips desempeñan hoy un papel equivalente.
El secretario de Estado de Estados Unidos, Antony Blinken, señaló el inicio de esta nueva era en octubre de 2022, pocos días después de que el gobierno estadounidense impusiera controles de exportación sin precedentes sobre chips y equipos de fabricación con destino a China. «El mundo de la posguerra fría ha llegado a su fin», afirmó, «y está en marcha una intensa competencia por definir lo que viene a continuación. En el centro de esa competencia está la tecnología».
La primacía de los chips en el mercado
Para comprender la relevancia de los chips, basta observar la reacción de los mercados el 5 de agosto. Mientras los inversores se desprendían de acciones tecnológicas, arrastrando a los principales índices, las grandes empresas fabricantes de semiconductores —no solo diseñadores como Nvidia— resistieron la tendencia y registraron subidas. Compañías como Taiwan Semiconductor Manufacturing Company (TSMC), Micron Technology, ASML, Applied Materials y Broadcom cerraron la jornada en positivo.
Este comportamiento sugiere que la valoración de los fabricantes de chips trasciende los ciclos económicos convencionales. Cuando un producto adquiere un carácter estratégico global, queda sometido a dinámicas que otros sectores rara vez experimentan. Las similitudes con el petróleo son notables:
Indispensables para la vida cotidiana: en el siglo XX, la economía se paralizaba sin combustibles o derivados plásticos. En el siglo XXI, los chips están presentes en prácticamente todos los dispositivos eléctricos: teléfonos, automóviles, frigoríficos o sistemas de climatización.
Países pequeños como potencias geopolíticas: en la era del petróleo destacaban Arabia Saudí o Irán; hoy, Taiwán y Corea del Sur concentran la producción de los chips lógicos más avanzados.
Intervención gubernamental masiva: al igual que muchos países nacionalizaron o protegieron sus industrias petroleras, hoy potencias como Estados Unidos, China, Japón y Corea del Sur destinan cuantiosos recursos a subvencionar el sector de los semiconductores.
Factor clave en conflictos: el acceso al petróleo fue determinante en las guerras del siglo XX. En la actualidad, prácticamente todos los sistemas militares incorporan chips, lo que convierte su disponibilidad en un asunto crítico de seguridad nacional.
Riesgos y volatilidad
Los inversores deben estar preparados para un entorno volátil. Aunque el petróleo generó una riqueza extraordinaria, su desarrollo estuvo marcado por fuertes fluctuaciones. Uno de los principales riesgos para las empresas estadounidenses radica en los controles de exportación destinados a frenar el avance tecnológico de China. Si aliados como Alemania, Japón o los Países Bajos continúan suministrando tecnología al gigante asiático, las compañías de Estados Unidos podrían perder cuota de mercado sin obtener beneficios tangibles en términos de seguridad nacional.
Conclusión
Los semiconductores constituyen una materia prima estratégica con dinámicas propias que los inversores deben comprender. Como anticipó Daniel Yergin en 2008: «el dominio vendrá tanto de un microchip como de un barril de petróleo». En el siglo XXI, la geopolítica global gira, cada vez más, en torno a este nuevo eje de poder.
Califica este tema