Los residentes afirman que los centros de datos emiten frecuencias extrañas
Por Krystle Vermes .Publicado el
2026/05/16 17:38
Mayo. 16, 2026
A medida que el auge de la inteligencia artificial continúa expandiéndose, los enormes centros de datos que la alimentan se han convertido rápidamente en vecinos no deseados en distintas regiones de Estados Unidos. Los opositores a estas instalaciones exigen alejarlas de las zonas residenciales, argumentando una larga lista de problemas que incluyen su elevado consumo de energía y agua, así como su limitado impacto en la creación de empleo local.
Ahora, una nueva y controvertida preocupación se suma al debate, trasladando la discusión hacia posibles riesgos invisibles para la salud pública.
El enemigo invisible: el infrasonido
El Environmental and Energy Study Institute (EESI), organización sin fines de lucro dedicada a temas de sostenibilidad, ha advertido sobre una posible nueva dimensión de impacto relacionada con estos complejos tecnológicos. Según la entidad, algunos centros de datos podrían estar generando frecuencias ultra bajas comparables al subgrave intenso de un festival de música electrónica.
Aunque estas frecuencias quedan fuera del rango audible para el oído humano y no suelen ser detectadas por medidores convencionales de decibelios, diversos residentes aseguran percibir vibraciones constantes en el aire y el suelo, lo que ha incrementado la preocupación en comunidades cercanas.
Infrasonido: ondas sonoras con frecuencias inferiores a 20 Hz. Aunque son inaudibles para el ser humano, pueden percibirse como vibraciones físicas.
De acuerdo con un informe publicado por el sitio especializado Tom’s Hardware, los críticos sostienen que este infrasonido —presuntamente generado por miles de servidores, sistemas industriales de refrigeración y generadores eléctricos de respaldo— podría estar asociado a diversos problemas de salud, entre ellos:
Insomnio y alteraciones del sueño.
Náuseas y mareos persistentes.
Ansiedad y tensión nerviosa.
Dolores de cabeza recurrentes.
Entre la evidencia científica y las hipótesis
La gran interrogante es si estas preocupaciones cuentan realmente con respaldo científico sólido o si, por el contrario, responden a percepciones aún no demostradas.
Por ahora, no existe un consenso definitivo. Críticas similares han surgido anteriormente en torno a los aerogeneradores, aunque muchas de ellas carecen de pruebas concluyentes. Sin embargo, algunos estudios sugieren que la exposición prolongada a sonidos de ultra baja frecuencia podría influir en el sistema nervioso y afectar el bienestar psicológico y físico de ciertas personas, un terreno que continúa siendo objeto de investigación.
Contaminación acústica documentada
Más allá del debate sobre los infrasonidos, los centros de datos sí representan una fuente comprobada de contaminación acústica convencional.
Un estudio publicado en 2025 en la revista científica Eco-Environment & Health reveló que los niveles de ruido interno en algunas de estas instalaciones pueden alcanzar los 96 decibelios. La cifra resulta significativa considerando que especialistas en salud auditiva advierten que exposiciones prolongadas por encima de los 85 decibelios pueden provocar daños auditivos.
Este escenario ha intensificado las demandas para revisar las normativas ambientales y urbanísticas relacionadas con la expansión de los centros de datos cerca de áreas residenciales.
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