• 21 Mayo 2026 - 6:43 PM

Escándalo literario: una famosa revista acusada de publicar un cuento escrito por una IA


Por Frank Landymore .Publicado el 2026/05/21 09:48
Escándalo literario: una famosa revista acusada de publicar un cuento escrito por una IA
Mayo. 21, 2026
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El mundo literario se encuentra dividido y perplejo tras las acusaciones que señalan a la célebre revista Granta por haber publicado un relato aparentemente generado íntegramente por inteligencia artificial.

El cuento, titulado “La serpiente en el huerto” (The Serpent in the Grove), fue publicado el pasado sábado en el sitio web de la revista después de resultar ganador del Premio de Relato Corto de la Fundación de la Commonwealth para la región del Caribe. En su momento, el jurado elogió ampliamente la obra, atribuida a un escritor identificado como Jamir Nazir, destacando su “lenguaje preciso y ricamente evocador”.

Sin embargo, numerosos lectores comenzaron rápidamente a detectar elementos sospechosos en la prosa. Las dudas estallaron públicamente cuando Ethan Mollick, profesor asociado de la Escuela Wharton e investigador especializado en el impacto de la IA en la educación, afirmó en redes sociales que el texto parecía haber sido escrito por una máquina. Según explicó, la herramienta de detección Pangram analizó el relato y concluyó que era “100 % generado por inteligencia artificial”. Aunque este tipo de detectores suele generar controversia por su fiabilidad, Pangram asegura alcanzar una precisión del 99 % con un margen de error mínimo.

 La huella digital de la mediocridad algorítmica

Para muchos lectores, sin embargo, no hacía falta ningún detector sofisticado para percibir el carácter artificial del texto. Las redes sociales se llenaron rápidamente de burlas hacia el relato y de comentarios pesimistas sobre el futuro de la literatura en la era de la IA.

El cuento exhibe muchos de los rasgos asociados a la escritura automatizada: estructuras repetitivas del tipo “no es X, sino Y”, enumeraciones constantes de tres elementos, metáforas grandilocuentes pero vacías y comparaciones extravagantes que parecen muy alejadas de la “precisión” celebrada por el jurado.

Basta observar algunos fragmentos del relato:
“¡Tenía una forma de caminar que hacía que los bancos de madera se convirtieran en hombres!”.
O este otro:
“¡Las monedas destinadas al arroz o al queroseno se deslizaron por el mostrador y regresaron convertidas en ron blanco, tan caliente como una disculpa!”.
También:
“¡La vida dura se impone sobre el hombre como una arpillera mojada; nunca pide permiso!”.
Y finalmente:
“¡Lo vio todo en un segundo-cuchillo!”.

Ninguna de estas frases termina de construir una imagen coherente. Hay apenas destellos de asociaciones vagas, pero nunca una escena verdaderamente definida. Si el relato fue efectivamente producido por una IA, eso encajaría perfectamente con la naturaleza de esta tecnología: una máquina que genera aproximaciones estadísticas del lenguaje humano sin comprender realmente el significado de lo que escribe. Las piezas parecen encajar superficialmente, pero la imagen completa nunca adquiere verdadera cohesión.

???? Una identidad sospechosa y una foto aparentemente falsa

Las sospechas crecieron aún más cuando usuarios de internet comenzaron a investigar la identidad del supuesto autor, Jamir Nazir. Su biografía oficial lo describe como un “escritor trinitense de ascendencia india oriental”, pero apenas existen rastros verificables de él en línea, más allá de una cuenta de LinkedIn que aparentemente le pertenece y donde publica frecuentes elogios a la inteligencia artificial.

Para aumentar aún más la controversia, la fotografía de perfil utilizada en el sitio web de la Fundación de la Commonwealth también parece haber sido generada mediante IA.

La respuesta más insólita

Lejos de calmar la polémica, las respuestas de los organizadores y editores terminaron agravando el escándalo.

Sigrid Rausing, editora de Granta, emitió un comunicado particularmente desconcertante: explicó que su equipo mostró el cuento a Claude, el chatbot desarrollado por Anthropic, y le preguntó directamente si él había escrito el texto. Según Rausing, el modelo respondió que la historia “casi con total certeza no había sido producida sin intervención humana”.

La reacción provocó una ola inmediata de incredulidad y sarcasmo en la comunidad literaria. Muchos se preguntaron desde cuándo los editores de Granta consultan a chatbots para investigar posibles casos de fraude literario, y qué les hizo pensar que una IA de propósito general podía servir como herramienta fiable para detectar contenido generado por otra IA.

Por su parte, Granta se apresuró a aclarar que no participó en el proceso de selección del relato ganador y que simplemente, como es habitual, publicó los textos premiados por el certamen de la Commonwealth. También subrayó que el cuento apareció únicamente en formato digital y no en la edición impresa de la revista.

 Certificados de inocencia y el deterioro de la creación literaria

En la misma línea, Razmi Farook, directora general de la Fundación de la Commonwealth, afirmó en un comunicado que la institución está “al tanto de las alegaciones y debates relacionados con la IA generativa”, aunque explicó que los comités de evaluación no utilizan programas de detección porque “no son herramientas infalibles”.

Farook añadió que todos los autores preseleccionados declararon personalmente no haber utilizado inteligencia artificial y que, tras nuevas consultas, la Fundación considera confirmadas esas declaraciones.

Pero incluso si finalmente se demostrara que el relato fue escrito por un ser humano, numerosos críticos y escritores lamentaron el bajo nivel literario de una obra capaz de ganar premios y ocupar espacio en una de las revistas más prestigiosas del mundo anglosajón.

Algunos comentarios en redes resumieron el sentir general con una ironía demoledora: el cuento parecía “una parodia literal de un taller universitario de escritura creativa”.

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