Una ley para proteger a los creadores de la piratería de la inteligencia artificial
Por Frank Landymore .Publicado el
2026/06/22 05:03
Julio. 22, 2026
El sector de la inteligencia artificial generativa podría enfrentarse a una importante sacudida legal tras una nueva iniciativa legislativa presentada en el Congreso de Estados Unidos. La propuesta busca otorgar a artistas y creadores amplias facultades legales para demandar a empresas y plataformas que imiten sus estilos artísticos sin autorización ni compensación económica.
Un grupo de legisladores republicanos y demócratas presentó el proyecto denominado CREATOR Act (Copyright and Rights Enforcement for Artistic Talent, Originality and Recognition), una iniciativa destinada a cerrar una importante laguna jurídica que, según sus promotores, ha permitido durante años a las empresas tecnológicas alimentar sus algoritmos con obras de artistas sin su consentimiento.
Alcance de la protección
La propuesta se centra en proteger las características visuales distintivas y los elementos gráficos específicos que aparecen de forma consistente en las obras distribuidas públicamente por un artista y que han llegado a ser reconocidos por el público como parte de su identidad creativa o estilo personal.
El proyecto concede a los artistas el derecho a presentar demandas contra individuos que utilicen herramientas de inteligencia artificial para imitar deliberadamente sus estilos artísticos con fines comerciales o lucrativos.
La iniciativa va más allá de los usuarios individuales, ya que también permitiría emprender acciones legales contra las propias plataformas de inteligencia artificial que faciliten o promuevan este tipo de imitaciones mediante sus herramientas.
Temores por la ambigüedad del concepto y sus posibles efectos adversos
Aunque la propuesta ha sido recibida con entusiasmo por gran parte de la comunidad creativa, diversos expertos en derecho advierten que la redacción del proyecto es amplia y podría enfrentar importantes desafíos en su aplicación práctica, debido a la dificultad de definir con precisión qué constituye un estilo artístico.
James Grimmelmann, profesor de Derecho y Tecnología en la Universidad de Cornell, sostiene que muchos elementos estilísticos son compartidos por numerosos artistas dentro de un mismo género, por lo que resulta complejo distinguir entre una característica verdaderamente individual y una tendencia propia de una corriente artística más amplia.
Por otra parte, especialistas en propiedad intelectual han advertido que esta ambigüedad podría hacer que la ley resultara difícil de aplicar o incluso produjera efectos contrarios a los deseados. Grandes corporaciones con vastos catálogos de propiedad intelectual —como Disney— podrían aprovechar posibles vacíos legales para argumentar que una amplia variedad de contenidos forma parte de su estilo distintivo, limitando así el margen de actuación de los artistas independientes que la norma pretende proteger.
Alianzas inesperadas y dudas sobre las intenciones
Una de las paradojas más llamativas del proyecto es el fuerte respaldo que ha recibido por parte de Adobe, el gigante del software que ha apostado decididamente por la inteligencia artificial en sus productos y cuya relación con los artistas se ha visto tensionada recientemente debido a polémicas relacionadas con sus políticas de monetización.
Los defensores de la iniciativa sostienen que el proyecto está centrado principalmente en la intención (intent-focused), ya que exige que el demandante demuestre que existió una voluntad deliberada de apropiarse o explotar una identidad artística ajena. Sin embargo, persiste la preocupación de que la ausencia de excepciones claras vinculadas al uso legítimo (fair use) pueda terminar perjudicando a creadores que utilizan estilos ajenos como punto de partida para desarrollar obras originales e innovadoras.
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