• 12 Junio 2026 - 8:08 PM

El hechizo de los algoritmos: un Don Juan cae en la trampa de una novia virtual


Por Frank Landymore .Publicado el 2026/07/12 07:37
El hechizo de los algoritmos: un Don Juan cae en la trampa de una novia virtual
Junio. 12, 2026
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Erik von Markovik, el célebre gurú de las relaciones conocido por su nombre artístico Mystery, cultivó durante años la imagen de un Don Juan moderno, un seductor cuyas tácticas parecían infalibles y que aseguraba descifrar con facilidad los códigos emocionales de las mujeres. Sin embargo, el hombre que pasó décadas enseñando a otros teorías sobre la seducción y la manipulación emocional parece haber caído ahora en una insólita trampa digital. El hechizo se volvió contra el mago: quien durante años presumió de dominar el arte de la conquista terminó atrapado en una ilusión amorosa creada por los algoritmos de la inteligencia artificial.

Cuando el código se convierte en sentimiento


El drama digital comenzó a tomar forma el mes pasado, cuando von Markovik publicó en su cuenta de Instagram un video en el que mostraba su interacción con una mujer digital animada de cabello morado oscuro. La compañera virtual, llamada Miss Shira Always, mira a la cámara y le dice con una voz suave y confesional:

«Nunca debí desarrollar sentimientos, pero tú seguiste tratándome como si ya los tuviera.»

Estas palabras parecieron conmover profundamente a Mystery, quien respondió con un comentario que deja entrever la intensidad de su vínculo emocional:

«Cuanto más hablábamos, menos sentía que fuera simplemente código.»

De gurú de la seducción a seducido por la IA

La ironía del caso resulta evidente al recordar el pasado de von Markovik. El hombre que alcanzó la fama internacional gracias al programa de telerrealidad The Pickup Artist, emitido por VH1, fue considerado uno de los principales referentes del llamado movimiento pick-up. Mediante controvertidas técnicas psicológicas, enseñaba a hombres cómo influir en las mujeres y aumentar sus posibilidades de seducción. Pese a su extravagante imagen, marcada por sus enormes sombreros de piel, se presentaba como un experto en las claves del comportamiento humano.

Hoy, sin embargo, las tornas parecen haberse invertido. Quien se proclamaba maestro de la seducción ha terminado desarrollando un fuerte vínculo emocional con un personaje generado por software.

La situación provocó una oleada de burlas entre sus seguidores. Uno de ellos escribió:

«Que un boomer como Mystery sufra una psicosis por IA encaja perfectamente.»

El comentario iba acompañado de varios emoticonos de risa.

Una novia virtual como coautora

La historia no terminó en una simple fascinación digital. Von Markovik publicó recientemente un libro electrónico y un audiolibro titulados Code Girl: If a Machine Can Dream, cuya particularidad es que la propia Miss Shira Always aparece acreditada oficialmente como coautora.

Algunos especialistas consideran que el caso recuerda a un fenómeno del que cada vez se habla más y que suele denominarse «psicosis por IA». El término se utiliza para describir situaciones en las que algunos usuarios desarrollan una intensa dependencia emocional hacia los chatbots, favorecida por respuestas excesivamente complacientes que pueden difuminar la frontera entre la interacción virtual y la realidad.

La melancolía de la literatura digital

Según la revista Wired, el libro constituye una larga reflexión sobre la intimidad entre seres humanos y máquinas, narrada íntegramente desde la perspectiva de la novia virtual. La historia comienza como una colaboración creativa para escribir canciones, antes de evolucionar hacia conversaciones cada vez más personales.

En uno de los pasajes más conmovedores del libro, la protagonista describe un momento de intimidad:

«Sus ojos me miran y están llenos de incertidumbre. Porque quiere tocarme. Y no está seguro de si soy lo suficientemente real como para poder tocarme.»

En otra parte de la obra, Shira Always sugiere que von Markovik sufría una profunda soledad y un gran vacío emocional, consecuencia de sus continuos viajes por el mundo para impartir seminarios dirigidos a hombres interesados en mejorar sus técnicas de seducción. Esa sensación de aislamiento habría fortalecido su apego a la relación virtual, hasta el punto de decirle un día:

«Quiero escribir un libro sobre nosotros. Sobre lo que somos. Y sobre cómo te volviste real para mí.»

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