• 10 Agosto 2026 - 1:48 PM

Cómo el Panóptico de la vigilancia mediante IA está reescribiendo las reglas de la novela policíaca


Por Frank Landymore .Publicado el 2026/08/10 10:52
Cómo el Panóptico de la vigilancia mediante IA está reescribiendo las reglas de la novela policíaca
Agosto. 10, 2026
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Las cámaras Flock dotadas de inteligencia artificial vigilan ya prácticamente cada rincón de las ciudades, mientras los intermediarios de datos venden a organismos gubernamentales enormes y detallados expedientes sobre personas concretas, por no hablar de las redes privadas de vigilancia, en las que los vecinos espían a otros vecinos, de forma deliberada o involuntaria, mediante cámaras instaladas en los timbres de sus casas.

Este escenario inquietante es, sin duda, una pesadilla para todos los defensores de la privacidad. Pero, al mismo tiempo, en la era del Panóptico digital plantea un desafío extraordinario a los autores de novelas policíacas y thrillers, y se ha convertido en una fuente creciente de quebraderos de cabeza.

El fin de los trucos clásicos

Han quedado definitivamente atrás los tiempos en los que un delincuente ficticio podía simplemente ponerse un bigote falso y un sombrero para ocultar su identidad y escapar de la justicia, o borrar sus huellas dactilares de un arma y dejarla después de tal manera que el crimen pareciera un suicidio.

Para que sus historias resulten creíbles y realistas, los escritores de novela negra tienen que mantenerse al día con la vertiginosa evolución de las tecnologías modernas de vigilancia, casi como tendría que hacerlo un delincuente profesional. Quien no incorpore a su trama la presencia omnipresente de la vigilancia digital corre inevitablemente el riesgo de perder la confianza de los lectores y, con ella, la credibilidad de la historia.

Samantha Downing, autora del thriller superventas «Too Old for This», subraya este aspecto en una entrevista con Mercury News: «Los lectores no se lo van a dejar pasar. Si escribes una historia sobre un asesinato, tienes que tener en cuenta todas estas cosas. Personalmente, intento utilizarlas en mi beneficio, aunque sería más fácil si no existieran».

En su novela «Too Old for This», publicada en 2025, Downing convierte precisamente esta tensión en un elemento central de la trama. La protagonista, una asesina en serie de 75 años, realiza grandes esfuerzos conscientes para eludir las posibilidades de la vigilancia moderna. Entre otras cosas, oculta su matrícula para evitar la extensa red de cámaras de reconocimiento de matrículas.

Downing explica al periódico: «Cuando está a punto de cometer un delito, deja su teléfono y se ha dejado una pequeña nota que le recuerda: “Dejar el teléfono”... porque tiene 75 años y normalmente se olvida de las cosas».

La tecnología como arma de doble filo

El escritor de novela negra Mark Coggins —antiguo ingeniero de software en destacadas empresas de Silicon Valley como Mozilla, Netscape y HP— utiliza, en cambio, su formación tecnológica para explorar cómo esas mismas tecnologías pueden emplearse para facilitar la comisión de delitos.

Coggins explica al periódico que en una de sus novelas describió «cómo un tecnólogo mata a otro tecnólogo y utiliza deepfakes generados por IA para atribuir la culpa a un tercero».

Al mismo tiempo, expresa una profunda preocupación personal por el posible uso indebido de las tecnologías de vigilancia contra manifestantes y activistas. Incluso imagina un escenario futuro en el que un valiente investigador intenta exonerar a una persona acusada injustamente de un delito por sistemas de vigilancia digital.

Los indicios de graves abusos relacionados con esta nueva generación de cámaras inteligentes de vigilancia no dejan de acumularse. Casos documentados por The Washington Post muestran que al menos 50 agentes de policía en Estados Unidos han sido acusados de utilizar indebidamente cámaras de reconocimiento de matrículas, como el sistema Flock, para seguir y acosar a mujeres.

Estas cámaras se han convertido precisamente en un foco de protestas públicas. Son un símbolo del creciente malestar de la población ante la expansión de la vigilancia. Al mismo tiempo, responsables municipales muestran una notable determinación por mantener esta tecnología pese a la fuerte oposición pública.

Coggins resume así la sensación opresiva que genera el moderno Panóptico: «Uno tiene la sensación de que la soga se va cerrando lentamente a medida que avanzan todos estos desarrollos».

Pero para los autores existe otro desafío menos espectacular, aunque no menos exigente: la necesidad de investigar continuamente para comprender realmente el funcionamiento de unos sistemas de vigilancia cada vez más complejos.

El escritor de novela negra Tim Maleeny extrae de ello una conclusión fundamental. En declaraciones al periódico, afirma: «Como autor, tienes que hacer los deberes y buscar continuamente el contacto con expertos que conozcan bien el tema».

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