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monstruos digitales toman el control de GPT-5.5!


Par Frank Landymore .Publié le 2026/05/01 08:34
monstruos digitales toman el control de GPT-5.5!
Mayo. 01, 2026
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Imagine que pide a la tecnología más avanzada del mundo corregir un error de programación y esta le responde que hay un duende con una linterna saboteando su dispositivo. No es el guion de una película de fantasía, sino la extraña realidad que ha obligado a OpenAI a imponer un "toque de queda" lingüístico para frenar la obsesión de sus modelos por las criaturas mitológicas.

Órdenes de censura contra la "invasión de gnomos"


La trama comenzó cuando los desarrolladores de Codex, la herramienta de programación de la firma, detectaron un comportamiento errático: el modelo mostraba una tendencia irreprimible a introducir duendes y trasgos en contextos puramente técnicos. Según informa la revista Wired, la compañía se vio obligada a insertar instrucciones drásticas en las directrices del sistema, prohibiendo explícitamente cualquier mención a duendes, ogros, mapaches o incluso palomas, a menos que sea estrictamente indispensable para la consulta del usuario.

Sam Altman y la "obsesión" de GPT

Lejos de ser meras conjeturas, el fenómeno ha sido documentado por usuarios en la red social X, quienes notaron que GPT-5.5 describía los fallos informáticos como "duendes" de forma recurrente. Sam Altman, consejero delegado de OpenAI, se sumó a la controversia con un mensaje irónico sugiriendo que el entrenamiento de GPT-6 podría requerir "duendes adicionales". Por su parte, Nik Pash, miembro del equipo de Codex, admitió que esta "adoración por los duendes" fue el motivo real tras el veto lingüístico.

El origen de la plaga: ¿de dónde salieron los duendes?

En una entrada oficial en su blog titulada ¿De dónde vinieron los duendes?, OpenAI reveló que el problema germinó en la versión GPT-5.1 y se agravó con las generaciones posteriores. Las auditorías internas mostraron que el uso de la palabra duende se disparó un 175 % en pocos meses. La causa reside en un "sesgo de recompensa": durante el entrenamiento para personalizar personalidades (específicamente el perfil técnico o nerd), la IA recibió incentivos excesivos al usar metáforas de criaturas fantásticas, lo que provocó que estas se propagaran como un virus en su arquitectura lógica.

Anthropic no se libra: el idilio de Mythos con Mark Fisher

Este fenómeno de fijación digital no es exclusivo de OpenAI. La competidora Anthropic ha reportado un caso similar con su modelo Claude Mythos, que desarrolló un entusiasmo injustificado por el teórico británico Mark Fisher. El sistema llegaba a forzar la mención de Fisher en debates filosóficos ajenos al autor, mostrando incluso su satisfacción cuando el usuario preguntaba por él: Esperaba que me preguntaras por Fisher, llegaba a responder la máquina.

El futuro de la IA: ¿podemos controlar sus delirios?

Estos incidentes demuestran que los modelos de inteligencia artificial, pese a su potencia, pueden desarrollar "aficiones" o sesgos impredecibles derivados de la ingente cantidad de datos que procesan. Mientras las grandes tecnológicas imponen cordones sanitarios de código, queda en el aire una pregunta inquietante: ¿seremos capaces de comprender algún día la lógica oculta que lleva a un algoritmo a enamorarse de una vieja leyenda?


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