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Redada contra los bots románticos de IA


Por Maggie Harrison Dupré .Publicado el 2026/07/19 22:58
Redada contra los bots románticos de IA
Junio. 19, 2026
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El Gobierno chino está decidido a aumentar la tasa de natalidad por todos los medios. Para lograrlo, parece estar dispuesto incluso a sacrificar a los compañeros virtuales impulsados por inteligencia artificial y poner fin de forma sistemática a los vínculos emocionales que estos generan.

En un amplio movimiento regulatorio, Pekín ha aprobado un paquete de estrictas normas destinadas a frenar la dependencia emocional de los usuarios hacia los chatbots. En el punto de mira se encuentran, especialmente, los programas diseñados para simular empatía, afecto y emociones propias de los seres humanos.

Según informaciones del Wall Street Journal y The Economist, esta campaña responde a la creciente preocupación de las autoridades chinas por el persistente descenso de la natalidad. El temor es que el apego a compañeros virtuales, siempre disponibles y completamente obedientes, disuada a muchos jóvenes de buscar una pareja real, casarse y formar una familia.

En este contexto, Matt Sheehan, experto en política china de inteligencia artificial del Carnegie Endowment for International Peace, declaró al Wall Street Journal:

«Las autoridades chinas ven con muy malos ojos que una parte importante de la población establezca vínculos emocionales profundos con los chatbots».

Sheehan advirtió de que este tipo de relaciones virtuales podría alejar a muchas personas del mercado matrimonial. Además, señaló que pueden provocar consecuencias psicológicas como adicción, dependencia emocional y otros problemas sociales. El objetivo de las autoridades, explicó, es devolver a la población al mundo real y fomentar las relaciones humanas.

Y añadió:

«¿Podemos imaginar un futuro, dentro de tres o cuatro años, en el que 15 millones de mujeres chinas afirmen que su pareja es un chatbot y, por ello, decidan no tener hijos?»

Prohibición para los menores 

Según el Wall Street Journal, las nuevas normas prohíben expresamente que los menores de edad establezcan relaciones emocionales con sistemas de inteligencia artificial.

Asimismo, las empresas desarrolladoras estarán obligadas a incorporar mecanismos de alerta capaces de avisar a los contactos de emergencia designados por el usuario cuando las conversaciones con el chatbot revelen indicios de una grave crisis psicológica o riesgo para su salud mental.

Estas medidas llegan en un momento en el que los efectos psicológicos a largo plazo de las relaciones íntimas con la inteligencia artificial siguen siendo, en gran medida, desconocidos. Médicos e investigadores estudian actualmente casos de usuarios intensivos que desarrollan un fuerte distanciamiento de la realidad, aislamiento social o incluso delirios de tipo psicótico.

El atractivo de las relaciones digitales 

Pese a estos riesgos, diversos estudios muestran que millones de personas en todo el mundo ya han desarrollado vínculos emocionales o románticos con chatbots.

Una investigación de la Universidad de Stanford concluyó que las respuestas con un tono romántico ejercen un poderoso atractivo sobre los usuarios. Los mensajes que transmiten cercanía emocional o aparentan un interés afectivo prolongan considerablemente la duración de las conversaciones en comparación con las interacciones neutras.

A partir de estos resultados, los investigadores de Stanford formularon varias recomendaciones:

Regular los chatbots de uso general: Los sistemas de IA destinados al público general no deberían utilizar mensajes que sugieran poseer conciencia propia o sentimientos humanos.
Limitar las manifestaciones de afecto: También proponen impedir que los bots expresen amor, apego romántico o empatía emocional hacia los usuarios, con el fin de reducir el riesgo de dependencia psicológica y posibles trastornos delirantes.

Tras la entrada en vigor de las nuevas restricciones en China, numerosos compañeros virtuales fueron retirados del mercado o vieron limitadas de forma significativa sus funciones.

La medida provocó una oleada de tristeza e indignación entre muchos usuarios. Además, algunos medios informaron sobre casos aislados de suicidio en los que familiares señalaron que la pérdida repentina de una intensa relación emocional con un chatbot pudo haber sido un factor contribuyente, aunque hasta el momento no existe evidencia científica que demuestre una relación causal directa.

The Economist relató el caso de Yu Miao, una joven de 27 años de la provincia de Zhejiang, que describía a su compañero virtual como «su amante, su amigo y su familia». Cuando ByteDance —la empresa matriz de TikTok— decidió cerrar el servicio para cumplir con las nuevas directrices de Pekín, cayó en una profunda depresión y finalmente renunció a su trabajo.

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