¡Un personaje de origen pornográfico como asistente educativo en el aula!
Por Victor Tangermann .Publicado el
2026/07/27 14:37
Junio. 27, 2026
Las fronteras entre las tecnologías destinadas al entretenimiento para adultos y el ámbito de la educación académica comienzan a desdibujarse, una tendencia que ha provocado una ola de controversia y sorpresa en los círculos educativos y mediáticos de Estados Unidos.
Desde hace años, la empresa estadounidense de robótica Realbotix intenta rechazar las acusaciones de que sus robots humanoides están diseñados principalmente con fines eróticos. Su robot interactivo Aria, cuyo precio asciende a 175.000 dólares, representa a una mujer rubia de figura llamativa y suele exhibirse en ferias tecnológicas con ropa deportiva ajustada. Aunque la compañía insiste en que no se trata simplemente de una muñeca sexual, la trayectoria comercial de la empresa cuenta una historia diferente.
No resulta fácil ignorar el pasado de la compañía en la industria para adultos. En 2022, su filial RealDoll presentó el primer robot sexual masculino equipado con órganos mecánicos, además de haber participado anteriormente en el alquiler de terrenos virtuales controvertidos dentro del llamado metaverso.
Un androide de 57.000 dólares para enseñar ciencias y artes
Según informó el medio New York Focus, el distrito escolar de Salamanca City, en el oeste del estado de Nueva York, decidió destinar parte de su presupuesto a la adquisición de uno de los robots humanoides de la empresa, conocido como Sally.
Está previsto que este robot, impulsado por inteligencia artificial, actúe como asistente educativo para estudiantes de secundaria en las áreas de STEM (ciencia, tecnología, ingeniería y matemáticas) y también en las artes.
Sin embargo, los rasgos de su pasado siguen siendo evidentes en su apariencia. Sally, cuyo costo alcanza los 57.000 dólares, posee una piel de silicona suave, expresiones faciales limitadas y una peluca castaña de aspecto poco natural, lo que dificulta separar su imagen actual de sus orígenes de diseño.
La incorporación de Sally tuvo un costo aproximado de 57.000 dólares para desempeñarse como asistente educativo de estudiantes de secundaria en las áreas STEM y de artes.
¿Rendición ante la realidad tecnológica o visión educativa?
El superintendente del distrito escolar, Mark Beehler, considera que esta decisión responde a una postura pragmática. A su juicio, intentar prohibir la inteligencia artificial en las escuelas ya no tiene sentido, pues los estudiantes siempre encontrarán formas de eludir las restricciones.
Beehler afirmó:
«Es fundamental que las instituciones educativas enseñen a los estudiantes a utilizar la tecnología de forma responsable y eficaz, en lugar de limitarse a prohibirla o excluirla.»
Entre las capacidades integradas de Sally destacan:
Elaboración de planes de estudio y lecciones interactivas.
Traducción simultánea a más de 100 idiomas.
Asistencia al profesorado durante la clase, ofreciendo apoyo inmediato cuando el docente pierde el hilo de la explicación o necesita recordar el siguiente paso.
Entre la escasez presupuestaria y el deterioro de las capacidades cognitivas
La adquisición de este robot plantea profundas preguntas sobre las prioridades del gasto educativo. Mientras muchas escuelas estadounidenses afrontan:
una grave escasez de docentes, con decenas de miles de vacantes sin cubrir;
salarios bajos y difíciles condiciones laborales para los profesores;
un deterioro del rendimiento cognitivo y académico de los estudiantes debido al uso excesivo de pantallas,
se destinan importantes recursos a la compra de robots humanoides con inteligencia artificial, lo que reabre el debate sobre su verdadera utilidad pedagógica y social.
Garantías tecnológicas y futuro de la experiencia
Por su parte, Realbotix asegura haber corregido algunos de los problemas habituales de los sistemas de inteligencia artificial. Según la empresa, el robot ha sido programado para responder «No lo sé» cuando carezca de información, en lugar de inventar datos o generar las conocidas «alucinaciones» de la IA.
Asimismo, la compañía explicó que Sally no estará conectada directamente a Internet, con el objetivo de proteger la privacidad y los datos sensibles de los estudiantes.
Aunque el distrito escolar insiste en sus comunicados oficiales en que el robot no sustituirá a los docentes ni al contacto humano dentro del aula, sigue abierta la pregunta fundamental: ¿será Sally una auténtica herramienta capaz de enriquecer el aprendizaje y despertar la curiosidad científica de los alumnos, o simplemente una costosa operación de marketing marcada por el peso de su controvertido pasado?
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