• 2 Julio 2026 - 8:21 PM

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Sesiones de terapia psicológica a la venta en la dark web


Por Frank Landymore .Publicado el 2026/06/02 13:43
Sesiones de terapia psicológica a la venta en la dark web
Julio. 02, 2026
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La terapia psicológica se basa, en esencia, en la confianza absoluta. Nadie puede mostrarse vulnerable, sincero y compartir sus emociones más íntimas si no cree en la autenticidad de ese rostro preocupado y empático que se sienta frente a él.

Molly Quinn, de 31 años, entró en pánico cuando su terapeuta de confianza comenzó de repente a utilizar una herramienta de inteligencia artificial para registrar sus conversaciones privadas, según informó la cadena NPR.

Recordando lo ocurrido en medio de una sesión, Quinn explicó que algo le llamó la atención: la terapeuta no estaba tomando notas como de costumbre. En cambio, tenía una tableta apoyada y orientada directamente hacia ella.

Violación de la privacidad

¿Dónde se procesaban y almacenaban sus palabras? ¿Podrían convertirse algún día en datos para entrenar algoritmos? Son preguntas que nadie se planteaba cuando los terapeutas tomaban notas a mano en una libreta. Sin embargo, esas dudas comenzaron a invadir la mente de Quinn, dejándola profundamente angustiada.

En declaraciones a NPR, afirmó:

“Cuanto más pensaba en ello, más náuseas sentía. La persona en la que se supone que debo confiar para guiar mis emociones más personales e intensas ignoró por completo algo que yo había expresado claramente que me incomodaba. Sentí una invasión total de mi privacidad”.

Aunque la terapeuta se ofreció a dejar de utilizar la herramienta de IA, Quinn puso fin a la relación profesional y comenzó a buscar otro especialista.

“La confianza desapareció por completo”, aseguró.

 Alucinaciones digitales

Al igual que muchos médicos, los terapeutas de todo Estados Unidos recurren cada vez más a herramientas de inteligencia artificial para tomar notas y generar transcripciones de las sesiones.

Las empresas tecnológicas que ofrecen estos servicios los promocionan como una solución milagrosa para reducir la carga administrativa y el trabajo burocrático, permitiendo a los profesionales dedicar más tiempo a sus pacientes. Es el mismo eslogan que se repite una y otra vez en la industria tecnológica: dejar que la IA se encargue de las tareas tediosas.

Sin embargo, la fiabilidad de estas herramientas sigue siendo motivo de serias dudas. Incluso dejando de lado el problema de las llamadas “alucinaciones” de la IA, que ya han comenzado a aparecer en algunas notas clínicas, tampoco está claro que los pacientes se sientan cómodos con esta tecnología.

Según una encuesta realizada por YouGov y publicada por NPR, solo el 11 % de los estadounidenses se mostró dispuesto a utilizar inteligencia artificial en la atención de salud mental. Apenas el 8 % afirmó confiar en su uso con este fin, mientras que el 40 % declaró no confiar en esta tecnología en absoluto.

Un tercer participante

Marissa Cohen, terapeuta matrimonial en Nueva York, explicó a NPR:

“La simple presencia de la inteligencia artificial cambia la naturaleza de la experiencia terapéutica. Los clientes saben, o sienten, que hay algo más escuchándolos, y esa conciencia puede modificar sutilmente aquello que están dispuestos a revelar”.

Cohen añadió:

“Cuando introduces algo que se almacena electrónicamente, surgen preguntas adicionales sobre confianza y seguridad. En esencia, la inteligencia artificial se convierte en un tercer participante que tiene acceso a secretos profundamente personales”.

El riesgo de los piratas informáticos

Por su parte, Tal Salman, director ejecutivo de Berries, una popular herramienta de documentación inteligente para terapeutas, insiste en que las grabaciones de las conversaciones se eliminan de inmediato y que las transcripciones se almacenan en servidores que cumplen con los estrictos estándares HIPAA para la protección de datos médicos en Estados Unidos.

Pero incluso si eso fuera cierto, las herramientas de las empresas tecnológicas difícilmente encontrarán un lugar en los consultorios de salud mental mientras no logren ganarse la confianza de los pacientes, algo que la industria de la inteligencia artificial todavía parece no haber conseguido.

Quinn teme que esas conversaciones grabadas terminen algún día en manos de hackers. Concluyó advirtiendo:

“Más tarde o más temprano veremos filtraciones de datos y brechas de seguridad. Tal vez no mañana ni la próxima semana, pero dentro de unos años creo que ocurrirá. Y no quiero que mi sesión de terapia forme parte de esos datos comprometidos”.

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