• 6 Mayo 2026 - 1:52 PM

Cultura » Herencia

Revelando las raíces musulmanas del flamenco: el eco del duende que llegó de Oriente


Por Jason Webster .Publicado el 2026/05/05 19:50
Revelando las raíces musulmanas del flamenco: el eco del duende que llegó de Oriente
Mayo. 05, 2026
  1. 0
  2. 0

En su influyente obra Los sufíes (1964), el especialista en sufismo Idries Shah menciona diversos fenómenos culturales occidentales que, según él, fueron influidos o inspirados por esta corriente mística del islam. Entre ellos se encuentran el movimiento de los trovadores, la figura del bufón, los escritos de Cervantes y Goethe, así como el desarrollo del tarot. Sin embargo, Shah sostiene también que existe una relación profunda y esencial entre el sufismo y el flamenco.

Que una tradición mística oriental haya podido influir en la música popular del sur de España podría parecer sorprendente, si no fuera por el hecho histórico de que, durante casi ocho siglos, la península ibérica constituyó el extremo occidental del mundo islámico. Y en ningún lugar esto resulta más evidente que en la región que hoy conocemos como Andalucía, cuyo nombre deriva del término árabe Al-Ándalus.

Un lenguaje y un ritmo compartidos

La influencia del mundo islámico en la música popular española en su conjunto fue considerable. Basta escuchar una jota aragonesa o una albá valenciana para percibir resonancias que evocan el canto del muecín. El flamenco no constituye una excepción.

Por ejemplo, expresiones recurrentes en el cante —a menudo consideradas sin significado literal, como lelélelé o lailo lailo— han sido interpretadas por algunos estudiosos como formas deformadas del credo islámico: La ilaha illa Allah (“No hay más dios que Dios”). Asimismo, el cantaor El Lebrijano colaboró frecuentemente con músicos marroquíes, defendiendo la idea de que el flamenco y la música del norte de África comparten una misma raíz esencial.

La historia de “Marchenita”: de Pakistán a Andalucía

Idries Shah no fue el único en señalar estas conexiones. En la década de 1930, un estudiante pakistaní llamado Aziz Balouch viajó a España y, al escuchar flamenco, reconoció una sorprendente similitud con la música sufí que interpretaba en su país.

Esa misma noche, Balouch interpretó aquellas canciones ante el propio Pepe Marchena, esta vez en lengua urdu. Tanto Marchena como su guitarrista, Ramón Montoya, quedaron asombrados ante aquel extranjero recién llegado a Andalucía que, sin embargo, era capaz de reproducir con precisión un cante jondo como si fuera nativo. Impresionado, Marchena lo incorporó a sus actuaciones, y Balouch llegó a grabar bajo el nombre artístico de “Marchenita” (el pequeño Marchena).

En 1955, Balouch publicó en Madrid el libro Cante jondo: su origen y evolución, en el que defendía el vínculo entre la música sufí y el flamenco, describiendo ejercicios vocales y un estilo de vida orientado a alcanzar el llamado “cante profundo”.

El “duende” y el ḥāl sufí

Existen argumentos que refuerzan esta conexión. Muchos oyentes de flamenco han descrito experiencias similares al duende al escuchar música de tradición mística islámica: un estado emocional elevado conocido en árabe y persa como ḥāl (literalmente, “estado”).

Incluso la palabra duende ha suscitado debate etimológico. Aunque algunos lingüistas españoles sostienen que procede de “dueño de casa”, otros estudiosos han propuesto una posible relación con el término árabe yinn (genio o espíritu). Según el Corán, estos seres creados “de fuego sin humo” no solo existen, sino que pueden intervenir en la vida humana, irrumpiendo de forma inesperada y alterando su curso, de manera similar a como el duende parece apoderarse del artista en el escenario.

 

Califica este tema



Arriba