Cuando quitar el iPad provoca amenazas extremas: crece la preocupación por la dependencia infantil de las pantallas
Por Frank Landymore .Publicado el
2026/05/30 01:30
Mayo. 30, 2026
Las rabietas provocadas por retirar teléfonos inteligentes, tabletas o consolas ya no son percibidas por muchos padres como simples berrinches pasajeros. En numerosos hogares, las reacciones de algunos niños y adolescentes ante las restricciones tecnológicas han alcanzado niveles que generan una profunda preocupación sobre la relación de las nuevas generaciones con el mundo digital.
El hecho de que algunos menores respondan con amenazas autolesivas, explosiones de ira o episodios de angustia extrema cuando se limita su acceso a las pantallas ha llevado a especialistas y familias a preguntarse hasta qué punto la tecnología está moldeando el comportamiento infantil.
El testimonio que encendió las alarmas
La plataforma The Cut recogió el relato de una madre llamada Nora sobre la reacción de su hijo de 13 años cuando ella intentó revisar la configuración de su teléfono móvil. Según su testimonio, el adolescente reaccionó con una intensa explosión emocional y llegó a pronunciar una frase que la dejó profundamente impactada.
Según el relato, el adolescente reaccionó con una frase que dejó a su madre profundamente conmocionada:
"You make me want to kill myself."
Aunque los expertos advierten que este tipo de declaraciones no siempre reflejan una intención real de suicidio, sí consideran que constituyen señales preocupantes del grado de dependencia emocional que algunos menores pueden desarrollar hacia sus dispositivos digitales.
Escenas que desconciertan a las familias
Las amenazas verbales no son el único motivo de preocupación. Algunas familias describen episodios de comportamiento extremo tras retirar el acceso a las pantallas.
Rachel, madre de un niño llamado Jonah, relató que su hijo lanzó su tableta al suelo, comenzó a gritar y terminó sufriendo fuertes espasmos mientras permanecía tendido en la cocina. La experiencia fue tan impactante que aseguró sentir que estaba observando a una persona completamente distinta a la que conocía.
En otro caso, una niña llamada Maya se escondió debajo de una mesa en un restaurante y entró en un estado de llanto incontrolable después de que su madre le retirara el teléfono tras finalizar la reproducción de varios videos en YouTube Kids.
Lo que dicen los estudios
Los investigadores han comenzado a examinar con mayor atención este fenómeno.
Un estudio realizado por la Universidad de Washington encontró que aproximadamente el 22 % de los intentos de reducir el tiempo de pantalla en niños menores de cinco años provocaron reacciones negativas significativas.
Por su parte, una investigación de la Universidad Brigham Young reveló que el 93 % de los padres había observado episodios de llanto, quejas o rabietas cuando intentaban interrumpir el acceso de sus hijos a contenidos digitales, videojuegos o plataformas de video.
Aunque estos comportamientos no necesariamente indican una adicción clínica, sí reflejan la enorme capacidad de las plataformas digitales para captar y mantener la atención infantil.
¿Adicción digital o inmadurez emocional?
Los especialistas mantienen opiniones divididas sobre cómo definir este fenómeno.
Dave Anderson, psicólogo clínico del Child Mind Institute de Nueva York, sostiene que estas reacciones pueden explicarse en gran medida por la inmadurez del cerebro infantil y por la frustración que experimentan los menores cuando se les priva de una actividad altamente gratificante.
Por otro lado, Anna Lembke, psiquiatra de la Universidad de Stanford y autora especializada en conductas adictivas, considera que el uso excesivo de pantallas comparte características importantes con otras formas de dependencia conductual.
Sarah Coyne, profesora de desarrollo humano de la Universidad Brigham Young, también ha señalado que algunos niños muestran patrones de comportamiento que recuerdan a mecanismos observados en procesos adictivos, incluso a edades muy tempranas.
Las preocupaciones sobre el desarrollo cognitivo
Más allá del debate terminológico, numerosos investigadores coinciden en que el uso excesivo de pantallas durante la infancia merece atención.
Diversos estudios han asociado una exposición prolongada a dispositivos digitales en los primeros años de vida con retrasos en determinadas habilidades motoras, sociales y comunicativas. En niños mayores, también se han observado vínculos entre un elevado tiempo de pantalla y una mayor probabilidad de presentar dificultades relacionadas con la atención, aunque la relación causal continúa siendo objeto de investigación.
La preocupación también se refleja en las aulas. Una encuesta realizada entre profesores de educación infantil en el Reino Unido encontró que muchos alumnos presentan dificultades para interactuar con libros impresos. Algunos niños intentan tocar o deslizar los dedos sobre las páginas como si fueran pantallas táctiles, una conducta que ilustra hasta qué punto las experiencias digitales están influyendo en la forma en que los menores perciben e interactúan con el mundo físico.
Un desafío para padres y educadores
Más allá de si las pantallas deben considerarse una adicción o simplemente una poderosa fuente de estimulación, el consenso entre muchos especialistas es claro: el equilibrio resulta fundamental.
La cuestión ya no consiste únicamente en cuánto tiempo pasan los niños frente a una pantalla, sino en cómo combinar la tecnología con el juego físico, la interacción social, la lectura, el deporte y las experiencias cotidianas que siguen siendo esenciales para un desarrollo saludable.
Para muchas familias, el verdadero desafío del siglo XXI no es eliminar la tecnología, sino aprender a convivir con ella sin que termine ocupando el centro absoluto de la vida infantil.
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