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Los científicos descubren que dormir más de ciertas horas también se asocia con una muerte prematura


Por Frank Landymore .Publicado el 2026/05/28 09:13
Los científicos descubren que dormir más de ciertas horas también se asocia con una muerte prematura
Mayo. 28, 2026
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¿Cuántas horas deberíamos dormir cada noche? Es una de las preguntas más persistentes de la vida moderna, especialmente en una época marcada por el cansancio crónico y la privación constante de descanso. La mayoría de las personas sospecha que duerme menos de lo necesario, pero una nueva investigación sugiere que dormir demasiado también puede ser perjudicial.

Un estudio publicado en la revista Nature concluyó que existe una franja considerada óptima: entre 6,4 y 7,8 horas de sueño por noche. Según los investigadores, dormir muy por debajo o muy por encima de ese rango se asocia con un envejecimiento biológico acelerado y un mayor riesgo de muerte prematura.

Los hallazgos contradicen parcialmente la recomendación tradicional de dormir ocho horas diarias y también matizan estudios previos que relacionaban dormir menos de siete horas con hipertensión, enfermedades cardíacas y otros problemas de salud.

El efecto “Ricitos de Oro”: ni demasiado ni demasiado poco

“Dormir demasiado poco es malo, y dormir demasiado también lo es”, explicó el doctor Mark Lachs al Washington Post. Lachs, codirector de la División de Geriatría y Medicina Paliativa de Weill Cornell Medicine y del Hospital New York-Presbyterian, no participó en la investigación, pero describió el fenómeno como un caso clásico del principio de “Ricitos de Oro”: todo debe mantenerse en una medida equilibrada.

La necesidad de sueño, sin embargo, varía según cada persona. Algunas funcionan bien con seis horas, mientras que otras requieren hasta nueve para mantenerse saludables. Existe incluso una pequeña minoría —menos del uno por ciento de la población— capaz de dormir apenas cuatro horas por noche sin aparentes consecuencias negativas.

Los científicos investigan actualmente una posible explicación genética relacionada con mutaciones que afectan la producción de orexina, una hormona clave en la regulación del sueño y la vigilia.

Un reloj biológico distinto para cada órgano

En este nuevo trabajo, los investigadores analizaron datos biomédicos de cerca de 500.000 participantes del proyecto UK Biobank, uno de los mayores estudios de salud a largo plazo del mundo. El objetivo era desarrollar una especie de “reloj biológico” capaz de medir el envejecimiento de distintos órganos del cuerpo.

Para ello utilizaron información sobre hábitos de sueño reportados por los propios voluntarios, resonancias magnéticas, análisis de plasma sanguíneo y datos metabolómicos.

“La hipótesis es que distintos órganos, incluso dentro de una misma persona, envejecen a ritmos diferentes”, explicó Junhao Wen, profesor asistente de radiología en la Universidad de Columbia y autor principal del estudio.

La curva en forma de U

Los resultados mostraron un patrón claro en forma de U: las personas cuyos hábitos de sueño se alejaban más del rango considerado óptimo presentaban mayores diferencias entre su edad biológica y su edad cronológica.

Dormir menos de seis horas por noche se relacionó con un aumento del riesgo de enfermedad y mortalidad general. Pero el otro extremo de la curva resultó igual de llamativo: dormir más de ocho horas también se asoció con peores indicadores de salud y un mayor riesgo de muerte prematura.

Las limitaciones del estudio

Los investigadores reconocen, no obstante, varias limitaciones importantes. La base de datos del UK Biobank está compuesta principalmente por personas de ascendencia europea blanca, lo que reduce la representatividad global de los resultados.

Además, los científicos advierten que el vínculo entre dormir demasiado y el deterioro de la salud podría no ser completamente causal. Es posible que personas con enfermedades subyacentes, depresión u otros problemas físicos necesiten dormir más, y que sea precisamente ese mal estado de salud el verdadero origen del envejecimiento acelerado.

En cambio, la evidencia sobre los efectos negativos de dormir muy poco sí parece más sólida y consistente.

Dormir bien, pero también con regularidad

La conclusión principal del estudio no es necesariamente dormir menos, sino mantener horarios de descanso estables y moderados.

“Tomaría esto como una guía”, afirmó Wen. “Lo importante es conservar un tiempo de sueño constante, de alrededor de seis a ocho horas por día. Sabemos que eso beneficia la salud general”.

En otras palabras, el cuerpo humano parece responder mejor al equilibrio: ni el déficit crónico de sueño ni el exceso prolongado ofrecen ventajas para la salud a largo plazo

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