Investigadores alarmados al descubrir que niños de cinco años ya están profundamente enganchados al contenido brain rot
Por Sharon Adarlo .Publicado el
2026/05/08 04:52
Mayo. 08, 2026
El cerebro de los niños neurotípicos menores de cinco años atraviesa una etapa de crecimiento acelerado que los transforma de simples lactantes en pequeños preparados para comenzar a aprender el abecedario y las bases de la lectura en la escuela.
Precisamente por ello resulta tan inquietante que, de manera inadvertida, una gran cantidad de estos menores esté siendo expuesta a enormes dosis de contenido conocido como brain rot (“podredumbre cerebral”) en internet. Según un informe analítico elaborado por investigadores del Centre for Social Justice, este fenómeno amenaza con alterar ese período formativo crucial y podría acarrear consecuencias perjudiciales de gran alcance.
“Tengo dos niños en mi clase que físicamente no pueden sentarse en la alfombra”, relató una profesora citada en el informe. “No tienen suficiente fuerza en el torso. Cuando visité a una de las niñas en julio, descubrí que nunca había asistido a una guardería; pasaba el tiempo sentada en un sofá con un iPad, y como consecuencia no desarrolló la fuerza física básica necesaria, algo que está afectando seriamente a todo su desarrollo”.
De acuerdo con los investigadores del CSJ, el impacto de este gigantesco experimento no supervisado ya empieza a hacerse evidente: niños que padecen ansiedad y trastornos del sueño debido al consumo excesivo de videos de baja calidad y otros contenidos de redes sociales. Investigaciones previas también han concluido que los menores que utilizan redes sociales obtienen peores resultados en pruebas de memoria y lectura, mientras que el aumento del tiempo frente a las pantallas favorece la depresión y las conductas adictivas en todos los grupos de edad.
“Esta investigación es profundamente alarmante”, afirmó John Nash, Baron Nash, miembro de la Cámara de los Lores y ex subsecretario de Estado para las Escuelas. “Que cientos de miles de menores de cinco años estén presentes en estas plataformas —niños que todavía no han aprendido a leer— y sean alimentados con contenidos y algoritmos diseñados para enganchar a adultos debería preocuparnos a todos”.
El CSJ basó su análisis en un informe publicado en mayo de 2025 por Ofcom, la autoridad reguladora de las comunicaciones en el Reino Unido, que encuestó a padres británicos sobre el uso de medios digitales por parte de sus hijos. El estudio reveló que aproximadamente uno de cada cinco niños de entre tres y cinco años había utilizado redes sociales de manera independiente. Más alarmante aún resulta que una cuarta parte de los niños de entre ocho y nueve años que juegan en línea haya interactuado con desconocidos, convirtiendo estos espacios virtuales en entornos potencialmente peligrosos.
El mismo informe de Ofcom concluyó que el 37 % de los padres encuestados reconoció que sus hijos de entre tres y cinco años tienen acceso a redes sociales, un incremento notable respecto al ya elevado 29 % registrado apenas tres años antes. Basándose en estos datos y en cálculos demográficos, el CSJ estimó que alrededor de 814.000 niños británicos están actualmente saturando sus cerebros con memes y clips de video de ínfima calidad.
“Nos preocupa el aumento de la ansiedad y de la angustia relacionada con la identidad, impulsadas por la estimulación constante de las pantallas; las escuelas informan de un deterioro en la capacidad de atención y de comportamientos influenciados por las dinámicas de internet”, escribieron los investigadores.
Para revertir esta situación, el CSJ recomendó elevar a 16 años la edad mínima para acceder a redes sociales, prohibir los teléfonos inteligentes en las aulas e impulsar una campaña nacional de concienciación sobre los riesgos para la salud pública asociados al uso de internet y las plataformas sociales.
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