• 8 Mayo 2026 - 1:18 PM

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Una nueva empresa de fertilización in vitro afirma poder predecir el coeficiente intelectual de un futuro bebé


Por Joe Wilkins .Publicado el 2026/05/08 05:00
Una nueva empresa de fertilización in vitro afirma poder predecir el coeficiente intelectual de un futuro bebé
Mayo. 08, 2026
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El siglo XXI ha sido testigo del auge de las empresas emergentes (startups), que han pasado de ser un nicho empresarial especializado a convertirse en un fenómeno económico valorado en billones de dólares. Entre 2021 y 2023, estas compañías generaron un valor global estimado de 7,6 billones de dólares. A pesar de las turbulencias económicas, el número de startups en Estados Unidos creció un 16 % en los últimos años.

Sin embargo, todo ese éxito conlleva un elevado nivel de riesgo. Se estima que más de dos tercios de las startups no logran generar rendimientos positivos para sus inversores. Esta elevada tasa de fracaso empuja a muchos emprendedores a experimentar con ideas cada vez más extravagantes, desde aplicaciones para contratar “matones” hasta cámaras impulsadas por inteligencia artificial capaces de analizar excrementos.

A esta mezcla se suma ahora una nueva y llamativa startup genética que haría sonrojar incluso al propio Charles Davenport: Herasight
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Predicciones en la sombra

Herasight fue presentada por los genetistas Tobias Wolfram y Alex Strudwick Young, quienes anunciaron recientemente que la compañía abandonaba el llamado “modo sigilo” (stealth mode), una etapa de desarrollo confidencial utilizada por muchas startups para proteger su tecnología y propiedad intelectual.

Young describió la empresa como una startup de fertilización in vitro (FIV) capaz de predecir la probabilidad de desarrollar 17 enfermedades distintas en un conjunto de embriones.

En una publicación en la plataforma X, afirmó que Herasight ya había analizado “cientos de embriones”. El anuncio iba acompañado de una captura de pantalla de una herramienta interactiva que mostraba otra métrica especialmente polémica: una estimación predictiva del coeficiente intelectual del futuro bebé.

¿Cómo funciona el algoritmo?

Para utilizar la herramienta, los usuarios deben seleccionar primero “inteligencia” dentro de una lista de rasgos y enfermedades que incluye esquizofrenia, melanoma y gota. Después, introducen la ascendencia racial de ambos progenitores y el coeficiente intelectual promedio de la familia. Finalmente, basta con indicar el número de embriones —entre tres y veinte— y dejar que el algoritmo procese los resultados.

El debate científico y ético

Aunque el cribado embrionario para detectar rasgos como la inteligencia es técnicamente legal en Estados Unidos, esta práctica está prohibida en países como el Reino Unido. Numerosos científicos subrayan además que no existen pruebas concluyentes de que el análisis genético embrionario pueda predecir con precisión rasgos complejos como la altura o la inteligencia.

Aun así, la incertidumbre científica rara vez ha frenado a las startups tecnológicas.

“Hoy salimos del anonimato con un artículo que demuestra que nuestros predictores para 17 enfermedades —validados dentro de las familias— superan a los de la competencia, con mejores resultados en poblaciones no europeas”, escribió Young.

Por su parte, el equipo de Herasight publicó un libro blanco en el que busca diferenciar su trabajo de otros proyectos de selección genética, como Nucleus Genomics u Orchid, esta última supuestamente utilizada por Elon Musk para el nacimiento de al menos uno de sus hijos.

El intento de reempaquetar la eugenesia

El documento revela los esfuerzos de Herasight por reformular el extremadamente polémico concepto de reproducción humana selectiva. Los autores reconocen ciertas “preocupaciones bioéticas” relacionadas con su modelo de negocio, entre ellas la posibilidad real de que el cribado genético amplíe las desigualdades sociales existentes.

“A pesar de estas preocupaciones metodológicas, las validaciones exhaustivas de los cribados de enfermedades de última generación siguen siendo escasas”, señala el texto.

En otras palabras: puede que no existan pruebas científicas sólidas de que rasgos como la inteligencia puedan ajustarse con precisión, pero la empresa insiste en que su enfoque sería más riguroso y prudente que el de sus competidores.

Aunque los autores reconocen parcialmente las limitaciones técnicas del cribado genético, evitan abordar de forma directa el trasfondo eugenésico que subyace a este tipo de iniciativas, una omisión que podría resultar reveladora sobre el futuro de la reproducción humana.

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