• 16 Agosto 2026 - 10:44 PM

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McDonald’s dispone de cientos de páginas de información de inteligencia sobre sus clientes habituales


Por Joe Wilkins .Publicado el 2026/08/16 17:09
McDonald’s dispone de cientos de páginas de información de inteligencia sobre sus clientes habituales
Agosto. 16, 2026
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Para la mayoría de las personas, la relación entre coste y beneficio de una comida en McDonald’s es bastante sencilla: es relativamente barata, se prepara rápido y resulta fácil de digerir, aunque no siempre uno se siente especialmente bien después. Para McDonald’s, en cambio, la cuestión de cómo conseguir que los clientes vuelvan una y otra vez es mucho más compleja. Al parecer, requiere un amplio sistema de vigilancia comercial.

Esa es la sorprendente revelación del periodista de Wired Reece Rogers, quien descubrió recientemente un extenso McDossier. Al parecer, en él está registrado con todo detalle prácticamente todo: desde los pedidos anteriores y los puntos de fidelidad hasta los códigos que había escaneado en los concursos de Monopoly de la cadena de comida rápida.

Algoritmos predictivos para el comportamiento de los consumidores

Al parecer, McDonald’s introduce este enorme flujo de datos en sus propios algoritmos predictivos para calcular distintos indicadores sobre sus clientes: desde el número de visitas que probablemente hará Rogers en las próximas semanas hasta su valor total previsto como cliente.

Derecho legal de acceso a los datos

Como Rogers vive en California, tiene derecho a acceder a los datos que una empresa privada recopila sobre él. Para comprender mejor qué información había almacenado McDonald’s sobre su persona, Rogers solicitó una copia de sus datos al Privacy Rights Center de la compañía. Allí existe un formulario mediante el cual los clientes pueden, en teoría, «ejercer sus derechos de privacidad en cualquier momento».

Comparación con los expedientes del FBI

El resultado fue un expediente de 515 páginas que, según la empresa, «contiene información personal específica sobre usted, obtenida mediante la búsqueda en los sistemas de McDonald’s en los que se almacena información sobre nuestros clientes».

Para ponerlo en perspectiva: 515 páginas equivalen aproximadamente a la extensión de un voluminoso expediente del FBI. Un archivo de semejante magnitud es comparable al expediente que el FBI elaboró sobre John Lennon, cuya oposición pública y contundente a la guerra de Vietnam lo convirtió en un objetivo destacado de los esfuerzos de la Administración Nixon por deportarlo.

Vigilancia comercial al estilo de la Guerra Fría

En otras palabras: vivimos hoy en un mundo en el que las cadenas de comida rápida someten a sus clientes a una forma de vigilancia similar a la que en otro tiempo empleaban los aparatos de inteligencia de la Guerra Fría contra destacados disidentes políticos.

Como explicó a Wired Jeff Chester, director ejecutivo del Center for Digital Democracy: «La salsa secreta de McDonald’s es, en realidad, vigilancia comercial».

Una historia de filtraciones y recopilación de datos

El descubrimiento se produce un año después de que el asistente virtual de contratación de McDonald’s fuera víctima de una filtración masiva de datos, en la que quedaron expuestos los datos personales de unos 64 millones de candidatos a puestos de trabajo.

Esta evolución —que las empresas privadas acumulen enormes cantidades de datos personales sobre las personas y, al mismo tiempo, sean incapaces de protegerlos adecuadamente— resulta a la vez familiar y novedosa. Nos hemos acostumbrado a esperar esta forma de vampirismo de datos de plataformas como Google o Meta. Al mismo tiempo, sin embargo, estamos asistiendo a un notable aumento de la vigilancia digital por parte de empresas que no son los tradicionales gigantes de las plataformas, como Target y McDonald’s, e incluso por parte de entidades privadas como el Madison Square Garden.

El futuro de la recopilación de datos personales

Nunca antes las empresas con ánimo de lucro habían dispuesto de una cantidad tan gigantesca de datos personales de particulares. Y es una práctica a la que difícilmente renunciarán por voluntad propia: mientras la recopilación de datos personales siga generando beneficios, difícilmente volverán a saber tan poco sobre nosotros como saben hoy.

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