Científicos hallan evidencias de que el envejecimiento es contagioso
Por Noor Al-Sibai .Publicado el
2026/05/03 20:23
Mayo. 03, 2026
El envejecimiento nos alcanza a todos tarde o temprano, pero nuevas evidencias sugieren que, en aspectos fundamentales, podría tratarse de una condición contagiosa.
En un provocativo estudio publicado en la revista Metabolism, científicos de Corea del Sur y Estados Unidos descubrieron, mediante experimentos con células humanas y ratones, que la inyección de la proteína mensajera del ADN denominada HMGB1 proveniente de individuos de edad avanzada puede desencadenar procesos que se asemejan estrechamente al envejecimiento.
El mensajero del deterioro celular
Aunque normalmente reside en el núcleo de las células para organizar el ADN, la HMGB1 se libera cuando su célula anfitriona comienza a envejecer o se estresa, provocando que la célula deje de dividirse y comience a deteriorarse en un proceso conocido como senescencia. Una vez fuera de su hábitat natural, esta proteína actúa de forma muy distinta y puede cambiar su forma según la cantidad de oxígeno a la que esté expuesta; cuando carece de oxígeno, se considera que la HMGB1 está reducida.
Los investigadores del Colegio de Medicina de la Universidad de Corea en Seúl descubrieron que, en su forma reducida, la proteína actúa como un mensajero del envejecimiento, provocando que las células con las que se vincula envejezcan y se vuelvan senescentes.
Hallazgos clave de la investigación
El estudio detalla diferencias cruciales según el estado de la proteína:
Forma oxidada: No parece tener el mismo efecto; las células expuestas a ella permanecen sanas y se dividen con normalidad.
Forma reducida: Al exponer células sanas de riñón, pulmón, músculo y piel humana a esta versión, comenzaron a mostrar signos de envejecimiento prematuro e inflamación.
Pruebas en organismos vivos: Ratones jóvenes inyectados con dosis pequeñas de HMGB1 reducida mostraron signos de envejecimiento sistémico en tan solo una semana.
Una señal sistémica
Al examinar muestras de sangre de adultos de entre 70 y 80 años, los científicos hallaron niveles significativamente más altos de HMGB1 reducida en comparación con personas de 40 años.
Este estudio revela que las señales de envejecimiento no están confinadas a las células individuales, sino que pueden transmitirse sistémicamente a través de la sangre, explicó Ok Hee Jeon, investigadora de la Universidad de Corea.
En otras palabras, esta investigación no solo abre puertas a futuros tratamientos antienvejecimiento, sino que ofrece una nueva perspectiva sobre cómo el envejecimiento parece desplazarse por el cuerpo, saltando de célula en célula para agotar su vitalidad como si se tratara de vampiros microscópicos. Aunque es un trabajo preliminar, representa un vistazo fascinante a los mecanismos que nos hacen sucumbir ante el paso del tiempo.
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