Los científicos estiman la frecuencia sexual asociada a una mejor salud mental
Por Noor Al-Sibai .Publicado el
2026/05/05 09:53
Mayo. 05, 2026
Mantener una vida sexual activa de forma regular podría actuar como un factor protector frente a la depresión, según sugiere un nuevo análisis estadístico que intenta incluso delimitar un rango óptimo de frecuencia anual.
El estudio, publicado en la revista Journal of Affective Disorders, analizó historiales clínicos de casi 15.000 personas con el objetivo de explorar la relación entre la actividad sexual y la salud mental. Los resultados apuntan a que mantener relaciones sexuales varias veces al mes se asocia con una menor probabilidad de presentar síntomas depresivos.
Para ello, los investigadores recurrieron a los datos de la encuesta nacional de salud y nutrición de los Centers for Disease Control and Prevention (CDC), construyendo una muestra representativa de aproximadamente 15.000 adultos estadounidenses de entre 20 y 59 años, cuyos resultados sanitarios fueron seguidos entre 2005 y 2016.
Mediante modelos estadísticos, los autores del trabajo identificaron un intervalo de frecuencia asociado con los mayores beneficios potenciales para la salud mental: entre 52 y 103 relaciones sexuales al año, equivalente aproximadamente a una o dos veces por semana.
Al estratificar a los participantes en tres grupos —frecuente (al menos una vez por semana), semifrecuente (más de una vez al mes, pero menos de una vez por semana) e infrecuente (menos de una vez al mes)— los patrones fueron consistentes. El grupo de actividad frecuente mostró una probabilidad un 24 % menor de presentar síntomas depresivos, mientras que el grupo semifrecuente registró una reducción del 23 %.
Los autores describen además un posible “efecto de saturación”, observable en distintos grupos demográficos, incluidos factores raciales, étnicos, etarios y socioeconómicos. No obstante, el estudio sugiere variaciones: los participantes más jóvenes y aquellos sin cobertura sanitaria presentaron una menor prevalencia de depresión cuando la actividad sexual era más frecuente, en comparación con sus contrapartes de mayor edad o aseguradas.
Pese al interés de los hallazgos, los propios investigadores subrayan varias limitaciones metodológicas. Entre ellas, el hecho de que la actividad sexual se basara en autoinformes dentro de la base de datos del CDC, lo que introduce un margen potencial de sesgo en la estimación real de la frecuencia.
Asimismo, la relación entre depresión y libido añade un factor de complejidad interpretativa. La reducción de la actividad sexual puede ser tanto una consecuencia como un posible correlato de la depresión, lo que impide establecer causalidad directa a partir de este tipo de análisis observacional.
En conjunto, los resultados apuntan a una asociación estadística interesante entre actividad sexual y salud mental, aunque lejos de establecer una relación causal definitiva.
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