Falsas alarmas, identificaciones erróneas y privacidad: el LAPD pone fin a su colaboración con Flock
Por Joe Wilkins .Publicado el
2026/07/19 19:56
Junio. 19, 2026
No es habitual que el Departamento de Policía de Los Ángeles (LAPD) renuncie a una tecnología de vigilancia que previamente había incorporado a sus operaciones. La tercera mayor fuerza policial de Estados Unidos mantiene importantes contratos con Palantir, utiliza aplicaciones controvertidas para vigilar a comunidades minoritarias y recurre de forma habitual a drones para supervisar manifestaciones pacíficas.
Sin embargo, cuando el LAPD decide no renovar un contrato con una empresa de vigilancia porque considera que la tecnología implica riesgos inaceptables, la decisión suele ser indicio de problemas de gran envergadura.
Durante el fin de semana, el departamento anunció el fin de su colaboración con Flock Safety, la polémica empresa que opera una extensa red de cámaras de reconocimiento automático de matrículas (ALPR) impulsadas por inteligencia artificial en Estados Unidos. Aunque el contrato de tres años con Flock estaba próximo a expirar, el LAPD confirmó que no sería renovado. Según informó ABC, la decisión responde a preocupaciones relacionadas con la protección de datos, la privacidad y los derechos civiles.
Dean Gialamas, director de Información (Chief Information Officer) del LAPD, declaró a ABC:
«Este contrato no será renovado debido a serias preocupaciones relacionadas con los derechos civiles y las libertades individuales, especialmente en lo que respecta a la privacidad y a los datos captados por estas cámaras. El LAPD tuvo que tomar una decisión difícil y suspender el uso de los servicios de Flock hasta resolver, dentro de un marco contractual, las cuestiones relativas a los datos, la privacidad, la seguridad y el intercambio de información».
La decisión llegó apenas unos días después de que Joel Feder, de la publicación hermana The Drive, revelara que él y su esposa fueron rodeados por agentes armados durante una prueba de conducción de un Range Rover en Minnesota. Los policías les informaron de que el vehículo había sido seguido durante varios días mediante las cámaras con inteligencia artificial de Flock, después de que el sistema lo identificara erróneamente como robado.
Tras hacerse pública la cancelación del contrato, 404 Media difundió nuevos detalles. Una investigación de la Oficina del Inspector General del LAPD, fechada el 10 de julio, concluyó que las cámaras ALPR del departamento generaron 161 falsas alertas de vehículos supuestamente robados en apenas dos meses. Cada una de esas alertas derivó en la detención e identificación de un conductor inocente.
Si se comparan esas 161 falsas alarmas con las 337 alertas que sí permitieron recuperar vehículos robados, el sistema registró una tasa de error del 32,3 %, lo que significa que aproximadamente una de cada tres intervenciones policiales pudo haber afectado a una persona completamente inocente.
El informe de auditoría señala:
«Durante el período examinado, los agentes confirmaron 161 alertas como coincidencias correctas de matrículas. Sin embargo, las investigaciones posteriores demostraron que los vehículos no habían sido robados. Estas inexactitudes no solo representan una carga para los propietarios afectados, sino que también pueden vulnerar derechos fundamentales, erosionar la confianza pública y generar importantes riesgos legales y financieros».
El Inspector General también indica que los agentes están obligados a verificar toda la información disponible antes de iniciar una intervención policial. No obstante, el informe no especifica cuántos de los 161 controles erróneos se debieron a fallos individuales de los propios agentes.
En cambio, los investigadores atribuyeron gran parte del problema a las bases de datos de matrículas, que, según su evaluación, no se actualizaban con la rapidez necesaria. Como consecuencia, los agentes podían actuar basándose en información obsoleta o incorrecta, con el riesgo de realizar controles innecesarios, efectuar detenciones injustificadas o provocar enfrentamientos potencialmente peligrosos.
Según destacó 404 Media, el LAPD clasifica los posibles casos de robo de vehículos como «intervenciones de alto riesgo» (High-Risk Stops). De acuerdo con los protocolos del departamento, estas operaciones suelen requerir medidas adicionales de seguridad, como el despliegue de unidades de apoyo, asistencia aérea, la presencia de un supervisor y la orden al conductor de abandonar el vehículo.
Las consecuencias de estas falsas alertas resultan especialmente graves para la población negra de Los Ángeles. Aunque representa aproximadamente el 9 % de la población de la ciudad, concentra el 19,5 % de las personas fallecidas a manos del LAPD.
Esta evolución demuestra que incluso los grandes cuerpos policiales están sometiendo a un escrutinio cada vez más riguroso el uso de los sistemas de vigilancia basados en inteligencia artificial. Con esta decisión, el LAPD marca un límite al empleo de una tecnología concebida originalmente para hacer más eficiente la labor policial, pero que hoy plantea serias dudas sobre la protección de datos, la seguridad y el respeto de los derechos civiles.
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