El egipcio latente en todos nosotros: un estudio genético confirma que el 'Homo sapiens' partió desde Egipto
Por Richard Gray .Publicado el
2026/05/02 23:01
Mayo. 02, 2026
Durante décadas, la dispersión del Homo sapiens desde el continente africano hacia el resto del globo ha persistido como un enigma que ha desconcertado a la comunidad científica. ¿Cuál fue el epicentro del éxodo? ¿Qué senda trazaron nuestros ancestros para incursionar en Europa y Asia? Finalmente, los científicos han logrado desentrañar el misterio: el primer ser humano moderno emergió de Egipto, aportando una evidencia científica que ratifica la noción de que Egipto es, efectivamente, la "Madre del Mundo".
Un reciente estudio genético ha revelado el papel pivotante de Egipto como puerta de entrada determinante en la gran migración humana acaecida hace unos 55.000 años. Estos hallazgos no solo reconfiguran nuestra comprensión de la filogenia humana, sino que subrayan el profundo vínculo genético que amalgama a las poblaciones contemporáneas de Europa y Asia con sus antecesores del territorio egipcio, confirmando que "el egipcio que llevamos dentro" es una fibra intrínseca del tejido genómico global.
La investigación, auspiciada por la Universidad de Cambridge y publicada en la prestigiosa revista American Journal of Human Genetics, sostiene que el primer humano moderno que migró y alcanzó Europa y Asia lo hizo a través de una ruta septentrional desde Egipto hace unos 55.000 años. El estudio colma así una laguna histórica sobre el itinerario del Homo sapiens primigenio en su expansión fuera de África.
Los resultados demuestran que la mayoría de los europeos y asiáticos actuales poseen una afinidad genética más estrecha con las poblaciones de Egipto que con las de Etiopía. Esto indica que Egipto fue la última escala de los migrantes antes de abandonar África hace 55 milenios, en detrimento de la tesis que defendía una ruta meridional a través de Etiopía y el estrecho de Bab el-Mandeb hacia la península arábiga.
Por el contrario, los nuevos datos postulan que la vía norteña, a través de la península del Sinaí hacia Asia y Europa, fue el trayecto más plausible. Asimismo, estos hallazgos refuerzan las evidencias de que aquellos primeros humanos que abandonaron el continente africano interactuaron con los neandertales en la región del Levante en aquel periodo.
Perspectivas de la vanguardia científica
El doctor Toomas Kivisild, antropólogo de la Universidad de Cambridge y uno de los directores del estudio, afirmó: "Si bien nuestros resultados no zanjan las controversias sobre la cronología y la posible complejidad de la dispersión humana, sí perfilan una imagen nítida que indica que la migración principal desde África siguió una ruta septentrional y no meridional".
Su colega, el doctor Luca Pagani, genetista del Wellcome Trust Sanger Institute y de la Universidad de Cambridge, añadió: "Lo más fascinante de nuestros resultados es que el estudio descorre el velo que ocultaba un eslabón en la historia de todos los euroasiáticos, permitiendo que miles de millones de personas comprendan mejor su propia odisea evolutiva". Además, subrayó que es extraordinario cómo el ADN de las poblaciones actuales, en plena era genómica, permite explorar y discernir eventos pretéritos que se remontan a 60.000 años atrás.
Rigor metodológico
Para la consecución de este estudio, los investigadores analizaron genomas completos de 225 individuos del Egipto y la Etiopía contemporáneos. Dado que investigaciones previas señalaban que las poblaciones modernas de estos países albergan flujo genético procedente de Asia occidental, los científicos aislaron y excluyeron estas contribuciones euroasiáticas modernas de los genomas analizados.
El análisis reveló que las regiones genómicas remanentes en las muestras egipcias presentaban una mayor similitud con las poblaciones que habitaron fuera de África que aquellas halladas en las muestras etíopes. El equipo estimó que los linajes europeos y asiáticos divergieron de los genomas egipcios hace aproximadamente 55.000 años, mientras que compartieron su último ancestro común con las poblaciones etíopes hace 65.000 años.
Esto ratifica que Egipto fue, con toda probabilidad, el umbral a través del cual el Homo sapiens se diseminó desde África hacia el resto del mundo.
El doctor Chris Tyler-Smith, coautor del estudio en el Wellcome Trust Sanger Institute, señaló: "Esta investigación capital deja aún interrogantes por resolver; por ejemplo, ¿hubo otras migraciones simultáneas desde África que no dejaron huella en los genomas actuales?". Añadió que para responder a esto se requieren genomas antiguos de poblaciones asentadas a lo largo de las rutas potenciales, así como la incorporación de datos genómicos de Oceanía para determinar si existió una migración meridional independiente hacia esas latitudes.
"Nuestro enfoque demuestra cómo los datos y herramientas genómicas más punteros pueden emplearse para resolver estas apasionantes preguntas sobre nuestros orígenes y las migraciones humanas", concluyó Smith.
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