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El egipcio que llevamos dentro: un estudio genético sugiere que el Homo sapiens salió de Egipto para conquistar el mundo


Por Richard Gray .Publicado el 2026/08/13 06:26
El egipcio que llevamos dentro: un estudio genético sugiere que el Homo sapiens salió de Egipto para conquistar el mundo
Agosto. 13, 2026
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Durante décadas, una pregunta fundamental ha intrigado a los científicos: ¿cómo se expandió exactamente el ser humano moderno, el Homo sapiens, desde África hacia el resto del mundo? ¿Dónde se encontraba su principal punto de partida? ¿Y qué ruta siguieron nuestros primeros antepasados en su camino hacia Europa y Asia?

Ahora, un equipo internacional de investigadores podría haber resuelto una parte decisiva de este enigma. Un nuevo estudio genético sugiere que la gran migración del ser humano moderno fuera de África se produjo desde Egipto. El corredor decisivo habría atravesado la península del Sinaí hacia Asia y, posteriormente, hacia Europa.

Si nuevas investigaciones confirman este escenario, la hipótesis podría modificar de manera significativa nuestra visión sobre la expansión temprana de la humanidad y situar a Egipto en el centro de uno de los capítulos fundamentales de la historia humana.

Un informe publicado por el diario británico Daily Mail llevaba por título: «El egipcio que llevamos dentro: los primeros humanos modernos se extendieron desde África hacia Europa y Asia a través de la península del Sinaí».

Según el informe, un nuevo análisis genético revela el papel central que Egipto pudo desempeñar hace unos 55.000 años como una puerta decisiva de la gran migración humana.

Los resultados no solo modifican nuestra comprensión de la historia evolutiva de la humanidad. También apuntan a una sorprendente conexión genética entre las poblaciones actuales de Europa y Asia y las poblaciones que habitaban Egipto en aquella época.

Egipto, no Etiopía: la ruta hacia el norte

El estudio, realizado por investigadores de la Universidad de Cambridge y publicado en la revista American Journal of Human Genetics, concluye que los antepasados de los actuales europeos y asiáticos probablemente abandonaron África hace unos 55.000 años a través de Egipto.

La investigación ofrece así una posible respuesta a una de las cuestiones más debatidas de la antropología: ¿qué ruta siguió el Homo sapiens cuando salió de África?

Los datos genéticos muestran que la mayoría de los europeos y asiáticos actuales están genéticamente más próximos a las poblaciones de Egipto que a las poblaciones actuales de Etiopía.

Esto sugiere que Egipto pudo haber sido, hace unos 55.000 años, la última gran estación de las poblaciones que emigraron desde África. En lugar de seguir una ruta meridional desde Etiopía, atravesando el estrecho de Bab el-Mandeb hacia la península arábiga, parece más probable que los primeros humanos modernos siguieran un corredor septentrional.

Según este escenario, los grupos humanos habrían avanzado desde Egipto a través de la península del Sinaí, para continuar hacia Oriente Próximo y, desde allí, hacia Europa y otras regiones de Asia.

Esta interpretación coincide además con evidencias arqueológicas y antropológicas que indican que aquellos primeros emigrantes africanos entraron en contacto con los neandertales en Oriente Próximo.

La huella genética de la gran migración

El doctor Thomas Kivisild, antropólogo de la Universidad de Cambridge y uno de los responsables del estudio, subraya que la investigación no responde a todas las preguntas relacionadas con el momento exacto y la posible complejidad de la expansión humana desde África.

Sin embargo, los datos dibujan un panorama bastante claro: la principal migración fuera de África habría seguido una ruta septentrional y no meridional.

Su colega, el doctor Luca Pagani, genetista del Wellcome Sanger Institute y de la Universidad de Cambridge, considera especialmente reveladores los resultados. Según explica, el estudio permite sacar a la luz un capítulo de la historia de los pueblos de Eurasia que permanecía oculto y mejorar nuestra comprensión de su pasado evolutivo.

Resulta especialmente fascinante que el ADN de las personas que viven hoy pueda, en la era de la genómica, proporcionar información sobre acontecimientos ocurridos hace hasta 60.000 años.

225 genomas aportan nuevas pistas

Para llevar a cabo su investigación, los científicos analizaron los genomas completos de 225 personas procedentes del Egipto y la Etiopía actuales.

Estudios anteriores ya habían demostrado que las poblaciones modernas de ambos países contienen influencias genéticas procedentes de Asia occidental. Para evitar que estas contribuciones euroasiáticas relativamente recientes distorsionaran el análisis de las migraciones mucho más antiguas, los investigadores eliminaron esos componentes de los genomas estudiados.

El resultado fue revelador: las regiones genómicas restantes de las muestras egipcias presentaban una mayor similitud con las poblaciones que viven fuera de África que las regiones equivalentes de las muestras etíopes.

Los investigadores estimaron además que las poblaciones que posteriormente dieron origen a los actuales europeos y asiáticos se separaron de los linajes genéticos egipcios hace aproximadamente 55.000 años.

En cambio, compartieron un antepasado común con las poblaciones etíopes unos 65.000 años atrás.

Esta combinación de datos genéticos y cronológicos constituye un importante indicio de que Egipto pudo haber funcionado como una auténtica puerta entre África y Eurasia.

Pero la gran migración pudo ser más compleja

El estudio, sin embargo, deja abiertas numerosas preguntas.

El doctor Chris Tyler-Smith, investigador del Wellcome Sanger Institute y otro de los autores del estudio, advierte de que pudieron producirse otras migraciones desde África aproximadamente en la misma época, cuyos rastros genéticos podrían haberse perdido en las poblaciones actuales.

Para responder a esta cuestión, serían necesarios especialmente genomas antiguos de poblaciones que habitaron a lo largo de las posibles rutas migratorias.

Del mismo modo, la incorporación de más genomas de las poblaciones actuales de Oceanía podría ayudar a determinar si existió una migración independiente hacia esas regiones, quizá a través de una ruta meridional.

El estudio demuestra así no solo que la historia de nuestros orígenes puede ser mucho más compleja de lo que se pensaba, sino también hasta qué punto los datos genómicos modernos y las nuevas herramientas científicas pueden ayudar a responder algunas de las grandes preguntas sobre nuestros orígenes y las migraciones humanas.

Porque la historia del Homo sapiens aún está lejos de haber sido escrita por completo. Pero cada vez resulta más evidente que las huellas de nuestro pasado común son mucho más profundas de lo que permiten imaginar las fronteras de los países actuales.

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