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Centros de datos e IA: el gigante contaminante que la industria intenta ocultar


Por Frank Landymore .Publicado el 2026/05/04 11:14
Centros de datos e IA: el gigante contaminante que la industria intenta ocultar
Mayo. 04, 2026
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Lo que las grandes tecnológicas han afirmado hasta ahora sobre los costes energéticos de los modelos de Inteligencia Artificial (IA) podría ser, como mínimo, engañoso. O, dicho sin rodeos: las cifras no reflejan la realidad completa.

Un informe publicado por The Guardian revela que las emisiones reales de los centros de datos de gigantes de la IA —entre ellos Microsoft, Google, Meta y Apple— podrían ser hasta un 662 % superiores a las cifras reportadas oficialmente.

Y esto es solo la punta del iceberg. El análisis se limita al periodo comprendido entre 2020 y 2022, una etapa que coincide con el despegue de la IA, pero que no alcanza a reflejar la escala que ha adquirido en la actualidad.

“Contabilidad creativa” para maquillar la huella climática

Según el informe, Amazon habría sido el mayor emisor con diferencia, aunque no fue posible incluirla en el cálculo porcentual debido a la falta de transparencia en sus datos desglosados. Aun así, los analistas coinciden en que su impacto es comparable al del resto de grandes tecnológicas.

Resulta paradójico que estas compañías hayan sostenido, en distintos momentos, objetivos de “neutralidad de carbono”.

“Todo se reduce a una contabilidad creativa”, afirmó un representante del grupo Amazon Employees for Climate Justice.

El mecanismo de los certificados energéticos

Cuando una empresa tecnológica informa sobre sus emisiones, suele recurrir a métricas “basadas en el mercado”, que pueden reducirse mediante la compra de certificados de energía renovable (RECs). Estos instrumentos acreditan, en teoría, que el consumo energético se compensa con producción limpia generada en otro lugar.

Sin embargo, diversos expertos advierten que este sistema no siempre refleja el impacto real, ya que permite compensaciones contables sin reducir necesariamente las emisiones físicas.

Realidad frente a cifras declaradas

Para obtener una imagen más precisa, los analistas recurren a las llamadas “emisiones basadas en la ubicación”, que miden el carbono efectivamente generado por los centros de datos. Los resultados evidencian una brecha significativa:

Meta: en 2022 declaró 273 toneladas métricas de CO₂; bajo el enfoque basado en ubicación, la cifra asciende a aproximadamente 3,8 millones.

Microsoft: reportó 280.782 toneladas, mientras que las emisiones reales alcanzarían los 6,1 millones.


Si las Big Tech fueran un país

La magnitud del fenómeno resulta aún más clara en términos comparativos. Si estas grandes tecnológicas constituyeran una sola entidad nacional, sus emisiones combinadas las situarían entre los países más contaminantes del mundo, en torno al puesto 33, según estimaciones basadas en datos de 2022.

Un desafío creciente

A medida que la demanda energética de la IA continúa en aumento, la brecha entre los compromisos corporativos y el impacto real sobre el clima amenaza con ampliarse.

La expansión de los centros de datos plantea así una cuestión fundamental: si el progreso digital puede sostenerse sin comprometer los objetivos globales de descarbonización.

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